Los dos chilenos condenados por homicidio en Malasia quedaron en libertad, pero aún no pueden regresar a su país

Chile.- Los dos chilenos condenados por homicidio en Malasia quedaron en libertad al salir de un centro de detención de Kuala Lumpur, pero no podrán abandonar la capital hasta que se resuelva un recurso de apelación de la Fiscalía.

Felipe Osiadacz, de 27 años; y Fernando Candia, de 30, sentenciados a dos años de prisión por la muerte de un hombre el año pasado, fueron trasladados primero a las dependencias de Inmigración en Putrajaya y luego quedaron en libertad.

Fueron recibidos por diplomáticos de las embajadas de Chile y España, así como la madre y el hermano de Candia y la novia del chileno-español Osiadacz, que han seguido de cerca la mayor parte del juicio en los últimos meses.

Los chilenos cumplieron su condena de dos años, reducida a algo más de 15 meses, pero deberán permanecer en Kuala Lumpur hasta que se resuelva la apelación de la Fiscalía, algo de lo que se desconocen los plazos.

Tras ser excarcelados de una prisión cercana a Kuala Lumpur, fueron traslados a un centro de detención de inmigrantes donde pasaron una noche mientras las autoridades resolvían el estatus de sus visados.

El pasado jueves, la Fiscalía presentó un recurso de apelación contra la sentencia impuesta el pasado 15 de noviembre a Osiadacz y Candia, que aceptaron declararse culpables de “homicidio culposo” en lugar de “asesinato“.

Fue la Fiscalía quien ofreció la rebaja del cargo y pidió 3 años de cárcel, pero el juez decidió rebajar la pena a dos años y descontar más de un tercio por buen comportamiento y días festivos pasados en prisión provisional.

La apelación de la Fiscalía ha sido una sorpresa para la defensa y expertos en derecho malasio afirman que su petición se limitará a que la pena ascienda a tres años de cárcel.

Los chilenos fueron detenidos el 4 de agosto del año pasado tras matar a un malasio en una trifulca en un hostel de Kuala Lumpur en la que ellos alegan que actuaron en defensa propia y solo intentaron inmovilizar a su atacante en el suelo.

La víctima, descrita durante el juicio como un hombre vestido de mujer e identificada como Yusaini Bin Ishak, había consumido distintos tipos de drogas y murió asfixiada, algo de lo que los chilenos dicen que no se dieron cuenta hasta más tarde.