Un niño llamado Ford

El nombre fue escogido por el padre del niño después de haber salido ileso de un accidente cuando
manejaba un Ford Ranger.

Lima, 14 de setiembre de 2018.- El lugar parece salido de una película de cowboys, carretillas, caballos un bar con una fachada de madera gastada y banderas de EE.UU. que flamean, un escenario típico del viejo oeste norteamericano. Sin embargo, es un rancho en Tailandia donde Wuttichai "Kai"Sriwut y su familia llevan la vida de sus sueños.

Cuando era niño, en la provincia de Phrae, al norte del país, Kai se enamoró de los caballos, así como de la libertad y la sencillez que la vida en el campo le ofrecía: "Siempre quise vivir con mi familia en una ciudad pequeña, donde pudiéramos criar caballos y participar de aventuras juntos", comentó.

Fue así que Kai siguió ese sueño de juventud y, a lo largo de los años, conformó a una familia y construyó un rancho con sus soñados caballos, jabalíes, gallinas, perros, una camioneta y un hijo llamado Ford.

El origen del nombre Ford
En 2003, Kai y su esposa, Dao, quien tenía tres meses de embarazo, planificaban un viaje para visitar a su madre: “normalmente vamos juntos a todas partes, pero ese día tuve un presentimiento y lo dejé ir solo” aseguró Dao.

Kai conducía por un sector montañoso cuando al girar, en una curva acentuada, divisó un gran camión que había perdido el control y venía directo hacia él: “lo único que conseguí hacer fue frenar y agarrar el volante". Lamentablemente, el camión chocó con su Ford Ranger, pero, afortunadamente, el airbag se activó y solo resultó con heridas leves: “gracias a mi Ranger, salí bien. Quedé tan agradecido por estar vivo que solo conseguía pensar en mi hijo que iba a nacer, en mi esposa y en mi madre” agregó.

En su proceso de recuperación, posterior al accidente, Kai recordó dicho suceso y valoró la suerte que tuvo al sobrevivir y poder presenciar el nacimiento de su primer hijo. Por ello decidió que, si era un niño, su nombre sería Ford: "yo no habría resistido el impacto y no habría visto a mi hijo nacer. Escogí el nombre porque quería que mi pequeño naciera fuerte y listo para cualquier dificultad”.

Ford, ahora de 15 años, afirma llevar su nombre con orgullo: "tiene un gran significado para mi familia".
Su pasatiempo es el fútbol y los caballos, y su sueño es ser dentista para ayudar a mejorar la vida de las personas en su comunidad. “Crecí con caballos y cabalgar se convirtió en una herencia familiar, una tradición que comenzó mi padre y que yo seguiré”, agregó.

Agradecidos por tener la vida de sus sueños en una ciudad pequeña, la familia realiza numerosas acciones para retribuir a su comunidad y proteger el medio ambiente. En su rancho, además de promover encuentros cowboys, promueven un programa de terapia con caballos lanzado por una institución local que ayuda a los niños autistas a mejorar sus habilidades de concentración y autocontrol.