Con el paso de los años, el organismo se vuelve más vulnerable a diversas enfermedades. En el caso del cáncer, la edad es uno de los principales factores de riesgo: los adultos mayores concentran la mayor carga de nuevos diagnósticos oncológicos y mortalidad. Esta realidad plantea un desafío doble: diferenciar entre los cambios propios de la vejez y las señales tempranas de una enfermedad oncológica.
“Las personas mayores son un grupo sumamente diverso. Por ejemplo, podemos encontrar a un paciente de 75 años con cáncer de colon que es activo, funcionalmente independiente y maneja sus propios asuntos; mientras que otro, de la misma edad y con el mismo diagnóstico, puede ser completamente dependiente y presentar múltiples enfermedades. Por ello, los tratamientos deben adaptarse a las condiciones particulares de cada persona”, detalla la Dra. Rocío Quilodrán, jefa de la Unidad de Oncogeriatría, Instituto Oncológico FALP.
Más allá de la enfermedad, los pacientes mayores con cáncer suelen enfrentar polimedicación, enfermedades crónicas, pérdida de funcionalidad y mayor vulnerabilidad emocional. Para mejorar la atención y la calidad de vida, los especialistas recomiendan:
Valoración Geriátrica Integral (VGI): evaluación multidisciplinaria de aspectos médicos, mentales, funcionales y sociales antes de iniciar cualquier tratamiento. Permite conocer medicación, estado de ánimo, memoria y capacidad funcional.
Controles médicos regulares a partir de los 60 años, incluso sin síntomas aparentes, para detección temprana.
Evitar automedicación y polifarmacia, ya que el consumo simultáneo de múltiples fármacos puede generar efectos adversos o enmascarar señales importantes.
Vigilar cambios cognitivos o emocionales, como episodios de desorientación o confusión, que pueden estar asociados al cáncer o a su tratamiento.
Fomentar la participación activa de la familia, brindando apoyo emocional y acompañamiento en decisiones médicas.
El síndrome del delirium en adultos mayores
Entre las complicaciones más frecuentes se encuentra el delirium, un síndrome neuropsiquiátrico caracterizado por alteraciones repentinas de la conciencia y la atención.“Se presenta de manera aguda y con un curso fluctuante; los síntomas van y vienen, y la persona puede pasar de un estado de confusión a uno de mayor alerta varias veces al día. Reconocerlo y manejarlo adecuadamente puede marcar la diferencia en la calidad de vida del paciente y su entorno”, agrega la Dra. Quilodrán.
El cáncer en la adultez mayor no debe asumirse como un destino inevitable, sino como una condición que requiere atención oportuna, prevención y acompañamiento constante. Con medidas claras, controles regulares y un entorno de apoyo, es posible enfrentar la enfermedad de manera más efectiva.
Con sede en Santiago de Chile, el Instituto Oncológico FALP es uno de los centros más especializados en cáncer de la región. Equipado con tecnología de última generación, como el sistema robótico Da Vinci, y acreditado por la OECI como Cancer Center, ofrece atención integral enfocada en el bienestar del paciente.
Sobre FALP
El Instituto Oncológico FALP cuenta con un equipo multidisciplinario altamente capacitado y tecnología avanzada que permite una detección más precisa, brindando calidad y seguridad a los pacientes. Cada caso es evaluado individualmente para definir las mejores opciones de tratamiento según las condiciones y tipo de cáncer del paciente