Con la llegada del invierno, es común notar más cabello en la ducha o el peine. Si bien
los cambios de rutina, el estrés o los hábitos de cuidado en esta temporada gris hacen
más visible el problema, los especialistas advierten que la caída diaria tiene múltiples
causas profundas y jamás debe asumirse el cambio de estación como el único culpable.
Ante estos problemas, el uso de diferentes productos, vitaminas o champús comerciales
sin receta suele ser un error grave. El Dr. Julio Peramás Bustamante, especialista en
dermatología de la Clínica Cayetano Heredia, señala que esta automedicación sin
evaluación previa solo genera pérdida de tiempo, dinero e incluso, severas irritaciones
en el cuero cabelludo.
«El invierno nos vuelve más observadores, pero no justifica una pérdida capilar
persistente», explica el Dr. Peramás. Por ello, el especialista recomienda consultar de
inmediato al dermatólogo si se presentan las siguientes señales de alerta:
- Caída abundante por varias semanas o pérdida de cejas y pestañas.
- Aparición de zonas sin cabello o antecedentes familiares de calvicie.
- Adelgazamiento progresivo con entradas más visibles.
- Síntomas locales como picazón, dolor, ardor o descamación.
- Caída iniciada tras un parto, fiebre alta, infección o estrés intenso.
Frente a esta situación frenar la caída de cabello no depende del producto de moda. El
verdadero éxito radica en romper los mitos invernales y apostar por un diagnóstico
dermatológico oportuno que identifique la raíz del problema, devolviéndole el bienestar,
la salud capilar y la tranquilidad al paciente.