Con los cambios de clima, suelen aumentar los casos de resfriados, gripe y otras infecciones respiratorias. Sin embargo, la mayoría de estas enfermedades son causadas por virus, por lo que el uso de antibióticos resulta ineficaz y puede contribuir a la resistencia bacteriana, uno de los principales problemas de salud pública a nivel mundial.
Los cambios bruscos de temperatura favorecen la aparición de estas infecciones porque afectan los mecanismos naturales de defensa de las vías respiratorias. Al resecarse la mucosa de la nariz y la garganta, se dificulta la función de los pequeños cilios encargados de eliminar virus y otras partículas. La permanencia en espacios cerrados y poco ventilados facilita el contagio del virius.
«Muchas personas creen que los antibióticos ayudan a curar cualquier infección respiratoria, pero la mayoría de los resfriados y la gripe son provocados por virus. Automedicarse no acelera la recuperación y puede generar que las bacterias se vuelvan resistentes, haciendo más difícil tratar futuras infecciones», explica la Lic. Sandy Jesseni Martínez, docente de Enfermería Técnica del Instituto Carrión.
Las infecciones respiratorias más frecuentes son el resfriado común, la influenza y la faringitis. En algunos casos, especialmente en personas vulnerables, pueden evolucionar hacia una neumonía, una infección que requiere atención médica inmediata.
¿Cuándo acudir a un establecimiento de salud?
Es importante buscar atención médica si se presentan alguno de los siguientes signos de alarma:
Fiebre alta durante más de dos o tres días.
Dificultad para respirar o respiración acelerada.
Dolor en el pecho.
Labios o dedos de color morado.
Somnolencia excesiva o decaimiento intenso.
En niños, rechazo persistente de alimentos o líquidos.
Los grupos con mayor riesgo de desarrollar complicaciones son los niños menores de cinco años, los adultos mayores, las mujeres embarazadas y las personas con enfermedades crónicas, como asma, diabetes o problemas cardiovasculares.
Para reducir el riesgo de contagio, la especialista recomienda mantener al día el esquema de vacunación, lavarse las manos con frecuencia, ventilar los ambientes cerrados, utilizar mascarilla en lugares con alta concentración de personas, alimentarse de forma saludable, mantenerse hidratado y abrigarse por capas para adaptarse a los cambios de temperatura.
«Las infecciones respiratorias pueden prevenirse con medidas sencillas. Además de evitar la automedicación, es importante estar atentos a los síntomas y acudir oportunamente a un establecimiento de salud cuando aparezcan señales de alarma, especialmente si se trata de personas con mayor riesgo de complicaciones», concluye la especialista del Instituto Carrión.