Los sismos pueden generar situaciones que requieren atención médica inmediata, pero también lesiones o molestias de menor complejidad que no necesariamente necesitan ser atendidas en un servicio de emergencia. Identificar esta diferencia es especialmente importante después de un movimiento sísmico, cuando la demanda de atención puede incrementarse y los servicios de emergencia deben priorizar a los pacientes con mayor riesgo.
“La emergencia está destinada a atender situaciones que comprometen la vida o pueden dejar secuelas graves si no se actúa de manera inmediata. Sin embargo, todavía existe desconocimiento sobre qué casos realmente requieren este tipo de atención”, explica la Dra. Diana Palomino, médico de SANNA División Ambulatoria.
Tras un sismo, la especialista recomienda acudir de inmediato a un servicio de emergencia ante situaciones como:
- Pérdida de conciencia, desmayos o convulsiones.
- Dificultad para respirar o dolor intenso u opresión en el pecho.
- Hemorragias abundantes.
- Traumatismos graves, especialmente tras caídas, golpes fuertes o accidentes.
- Pérdida de fuerza en un lado del cuerpo o dificultad para hablar, señales que pueden corresponder a un accidente cerebrovascular.
No todas las molestias posteriores a un sismo requieren atención de emergencia. Dolores musculares o lumbares leves, golpes menores sin signos de alarma y otras molestias de baja complejidad pueden ser evaluados mediante consulta ambulatoria, atención domiciliaria o telemedicina, dependiendo de cada caso.
Hasta el 83.5% de las atenciones en algunos servicios de emergencia corresponden a casos de baja complejidad que podrían resolverse fuera de este nivel de atención, según estudios sobre saturación hospitalaria publicados en SciELO Perú.
La especialista explica que la percepción de gravedad del síntoma y la ansiedad pueden influir en la decisión de acudir directamente a una emergencia. “El dolor o los síntomas intensos generan preocupación inmediata. Además, la información en internet puede aumentar la ansiedad y llevar a interpretaciones equivocadas”, señala.
En situaciones posteriores a un sismo, además, la preocupación puede llevar a consultar rápidamente por cualquier molestia o lesión, incluso cuando no existen señales de alarma. A ello se suma la dificultad para acceder a citas en consulta externa, lo que en algunos casos convierte a la emergencia en una vía más rápida de atención.
El uso inadecuado de estos servicios puede generar retrasos en la atención de pacientes críticos, congestión en el triaje y demoras en exámenes y camas hospitalarias. Esto puede afectar especialmente a personas con infartos, accidentes cerebrovasculares o traumatismos graves, donde cada minuto es clave.
¿Qué evitar al evaluar una lesión o síntoma?
La búsqueda de información en internet también puede dificultar la toma de decisiones. De acuerdo con la Dra. Palomino, algunos de los errores más comunes son:
- Catastrofismo digital: asociar síntomas leves con enfermedades graves.
- Falsa tranquilidad: minimizar señales de alerta importantes.
- Automedicación: utilizar fármacos sin evaluación médica.
- Fuentes no confiables: recurrir a redes sociales, foros o contenido sin respaldo médico.
Además, la información disponible en internet no considera necesariamente el historial clínico de cada persona, como su edad, antecedentes o enfermedades previas, por lo que no reemplaza una evaluación profesional.
“Cuando los pacientes utilizan correctamente los niveles de atención, el sistema puede responder de manera más eficiente y segura para quienes realmente lo necesitan”, concluye.
