1,6 millones de trabajadores no logran cubrir ni el 50% de canasta básica

Según las cifras del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) revelan que más de 1,5 millones de trabajadores limeños tienen ingresos que no les permite abarcar ni el 50% del costo de la canasta básica familiar.

“Estamos ante un fenómeno donde el crecimiento económico no se traduce en bienestar. Según cifras oficiales, entre 2022 y 2025, la productividad laboral en el Perú creció apenas 0.8% anual, mientras que el empleo precario aumentó más del 10% en el mismo periodo”, explica Milagros Torres, subdirectora académica de la Facultad de Negocios de Zegel.

Entre abril y junio de 2025, la población ocupada en la capital ascendió a 5 millones 481 mil 400 personas, es decir, un 0.4% más que en el mismo trimestre del año anterior. No obstante, este incremento no necesariamente refleja una mejora en la calidad del empleo.

Por un lado, el número de trabajadores adecuadamente empleados creció 12.8%, representando 404 mil 500 empleos adicionales. Por otro lado, la cifra de trabajadores subempleados, que reciben ingresos insuficientes o trabajan menos horas de las necesarias, cayó en 16.6%, una señal alentadora, aunque parcial.

Pese a estas variaciones positivas, el mercado laboral aún arrastra secuelas estructurales. El desempleo, por ejemplo, bajó apenas de 6.6% a 6.4%, manteniéndose prácticamente en el mismo nivel que en 2019, antes de la pandemia.

Género y formación: brechas persistentes

Las cifras también exponen diferencias marcadas según género. Mientras el empleo masculino subió 3.4% (con 98 mil 800 nuevos trabajadores), el femenino retrocedió 3.1% (lo que equivale a 78 mil 600 mujeres menos con trabajo). Esta asimetría sugiere que el mercado sigue penalizando más a las mujeres en contextos de recuperación lenta.

Por otro lado, el empleo mejoró entre personas con estudios universitarios (+3.4%) y con secundaria completa (+1.9%), pero disminuyó entre quienes cuentan con formación técnica (-5,9%) o solo primaria o menos (-1.3%). Este patrón refuerza la importancia de la educación superior en la empleabilidad formal.

“En un país donde el 74% del empleo es informal, invertir en educación técnica y universitaria es clave para romper el ciclo de bajos ingresos. Sin embargo, aún vemos que muchos jóvenes se insertan al mercado laboral sin las competencias que hoy exige la transformación digital”, advierte Torres, de Zegel.

Crecimiento económico débil y empleo informal

El modesto crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) es otro factor que limita la expansión del empleo formal. Entre enero y mayo de este año, el PBI creció solo 3.13%, y en mayo alcanzó un tibio 2.67%. Para muchos economistas, estos niveles no son suficientes para sostener una generación constante de empleo digno.

“Un crecimiento económico inferior al 5% anual no permite reducir significativamente la informalidad ni mejorar los salarios reales. Por eso, necesitamos políticas públicas que conecten la inversión con el desarrollo de capacidades y la formalización del trabajo”, señala Milagros Torres.

Pese a los avances en ciertos indicadores, la estructura del empleo en Lima sigue mostrando señales de alerta. El empleo adecuado apenas ha pasado de 60.3% en 2019 a 60.7% en 2025, un avance mínimo en seis años. Y, si bien la pobreza se ha reducido en algunos sectores, sigue afectando al 30% de la población peruana, según cifras del INEI.

Las cifras reflejan un país donde muchos trabajan, pero pocos logran mejorar realmente su calidad de vida. La clave para revertir esta situación está en fomentar la productividad, invertir en educación laboralmente pertinente y formalizar el empleo con estrategias multisectoriales.

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