Perú.- El avance de la digitalización rural en Perú pone al Internet de las Cosas (IoT) en el centro de la agenda agroexportadora: riego de precisión, trazabilidad para mercados exigentes y monitoreo de cultivos y hatos son ya prioridades para productores y autoridades.
Los datos oficiales lo confirman. El sector agropecuario registró un crecimiento del 4,9 % en 2024, impulsado por un crecimiento del 6,8 % en el subsector agrícola y 1,8 % en el pecuario (Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego — MIDAGRI). Asimismo, en la primera mitad de 2025 las agro-exportaciones sumaron US$ 5.526 millones, un incremento del 22,3 % frente al mismo periodo de 2024 (ANDINA / MIDAGRI).
Conectividad rural: avances concretos, pero queda camino por recorrer
El despliegue de infraestructura digital avanza con programas oficiales: el mecanismo de Canon por Cobertura permitió en 2024 que más de 25.000 peruanos en zonas rurales accedan por primera vez a servicios móviles 4G, beneficiando a 177 localidades en 16 regiones (Ministerio de Transportes y Comunicaciones — MTC). Además, durante 2024 se reportó la conexión a 4G de 3.282 localidades rurales, cumpliendo una parte sustancial de las metas de conectividad establecidas (MTC).
Estos avances en cobertura 4G colocan a Perú en una posición favorable para adoptar soluciones IoT en campo; sin embargo, la integración masiva del IoT sigue dependiendo de la sostenibilidad de los proyectos, la capacitación local y la continuidad de la infraestructura.
Aplicaciones IoT que ya generan impacto
Con la mayor disponibilidad de conectividad, en Perú se observan aplicaciones concretas y replicables:
● Riego de precisión: sensores de humedad y telemetría que permiten gestionar riego por demanda en cultivos de alto valor, reduciendo el uso de agua y optimizando costos.
● Trazabilidad para exportación: plataformas digitales que registran procedencia, calidad y condiciones de transporte de frutas, hortalizas y otros productos, requisito para ingresar a mercados exigentes.
● Monitoreo fitosanitario y alertas tempranas: redes de sensores que detectan condiciones propensas a plagas y enfermedades, facilitando respuestas más rápidas.
● Monitoreo ganadero: indicadores asociados a collares o sensores fijos para controlar salud y ubicación de hatos en zonas remotas.
Casos y regiones con mayor adopción
● Ica, Lambayeque y La Libertad: ejes productivos hortofrutícolas que están incorporando sensores de campo y soluciones de trazabilidad para arándanos, palta y uva (ANDINA / MIDAGRI).
● Piura y Tacna: zonas donde el acceso mejorado a conectividad y la inversión privada impulsan proyectos de gestión hídrica y monitoreo de cultivos.
● Regiones andinas y de sierra: iniciativas de pequeñas cooperativas de papa y quinua que experimentan con telemetría para control de riego y postcosecha.
Perspectiva pública y retos
El Estado peruano ha priorizado la conectividad rural como palanca de desarrollo (programas MTC y MIDAGRI), y los resultados en producción y agroexportación de 2024–2025 muestran el potencial de la digitalización. No obstante, la consolidación del IoT rural exige:
● continuidad en la cobertura de conectividad 4G/4.5G y acceso satelital en zonas sin cobertura;
● financiamiento y modelos de negocio accesibles para pequeños y medianos productores;
● formación técnica local para uso y mantenimiento de soluciones IoT;
● interoperabilidad y estándares para garantizar trazabilidad confiable hacia mercados internacionales.
“El IoT rural en Perú no es un lujo: es la herramienta que permitirá mantener el liderazgo agroexportador, reducir desperdicios y llevar desarrollo tecnológico a regiones que lo necesitan. Pero para eso se requiere escala, capacitación y políticas de largo plazo”, señala Ricardo Orjuela, Gerente Regional de Ventas Latam de Alai Secure.