La muerte de su madre, durante la pandemia de la covid-19, marcó la vida de Luis Montenegro Salgado, un ingeniero de sistemas de 33 años. Cayó en depresión y la comida era su consuelo. En cinco años llegó a pesar más de 300 kilos. Sin poder moverse y con varias enfermedades provocadas por la obesidad, la muerte parecía ser el único pronóstico.
Acudió a clínicas, pero no quisieron atenderlo. Operarlo era muy complicado y riesgoso. Su hermana, Flor Montenegro, siguió buscando ayuda y finalmente, en setiembre del 2025, Luis ingresó al Hospital Nacional Dos de Mayo (HNDM), del Ministerio de Salud (Minsa). Estuvo en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), donde lo salvaron de una muerte segura.
“Luis llegó con una grave insuficiencia respiratoria, en cualquier momento podía morir, pero en el hospital lo estabilizaron. Tenía problemas en los riñones, hígado graso severo, anemia, desnutrición, candidiasis esofágica, postrado crónico, entre otras complicaciones”, precisó el cirujano Alenkar Torres Terreros, especialista en cirugía bariátrica y metabólica del HNDM.
Operar de inmediato a Luis no era viable. Así que una junta médica decidió que primero debía salir del cuadro de emergencia y luego bajar de peso mediante una dieta personalizada, bajo vigilancia hospitalaria.
Mientras estaba en UCI, sus familiares no sabían si se salvaría. Cuando salió del peligro, los médicos le explicaron que debía bajar entre 50 y 60 kilos porque el plan era realizarle la cirugía bariátrica en dos etapas: primero una manga gástrica para reducir el riesgo quirúrgico, y luego un bypass gástrico.
Luis asumió el reto. Con dieta y mucha voluntad logró bajar más de 100 kilos en siete meses estando hospitalizado. Especialistas en cardiología, neumología, endocrinología, gastroenterología, nutrición, psiquiatría, psicología, medicina física y rehabilitación, entre otros médicos del HNDM estuvieron pendientes de su salud.
“Hace un año que no camino. Cuando estaba en mi casa tenía miedo porque no podía respirar bien, pensaba que iba a morir. Tenía apnea obstructiva del sueño, es decir, mientras dormía dejaba de respirar. Cuando llegué al hospital me sentí feliz porque los médicos aceptaron tratarme. Luego que salí del peligro, empecé la dieta y también terapia física”, comentó Luis.
De pesar más de 300 kilos, Luis bajó a 184 kilos y pudo ser operado. El médico Alenkar Torres explicó que la cirugía de manga gástrica no fue sencilla debido al gran volumen del paciente. Fue necesaria una logística especial para atenderlo.
“El paciente tuvo la voluntad de bajar de peso y se logró la primera operación. Ahora, Luis debe cumplir con sus controles, seguir con la dieta y bajar más de peso. Cuando haya bajado 30 o 40 kilos más plantearemos un bypass gástrico, una cirugía que lo ayudará a controlar la obesidad, a largo plazo, así como sus enfermedades metabólicas”, indicó el Dr. Torres.
Luego de siete meses en el hospital, fue dado de alta, Luis dice que esta etapa representa un nuevo comienzo. Aunque todavía no puede caminar, percibe su mejoría y está decidido a aprovechar esta segunda oportunidad que le brinda la vida. Su objetivo es volver a caminar pronto y acceder a la segunda intervención quirúrgica, el bypass gástrico.
“Quiero caminar como antes, reunirme con mi familia, estar con mi padre. Agradezco al Hospital Nacional Dos de Mayo por acogerme y salvarme la vida, agradezco a los cirujanos, personal técnico, licenciados, psicólogos, a todos los que me ayudaron. Estoy contento, siento que soy una nueva persona”, dice Luis.
Finalmente, el cirujano Alenkar Torres advierte una realidad alarmante: uno de cada cuatro peruanos padece obesidad. Sin embargo, el médico enfatiza que el riesgo va más allá del peso pues se trata de una condición que abre la puerta a múltiples enfermedades.
Recalcó que, si bien la cirugía bariátrica es una herramienta vital para salvar vidas, la verdadera clave reside en el cambio de hábitos. Combatir el sedentarismo y la mala alimentación no solo reduce tallas, sino que es la defensa principal contra enfermedades crónicas y de esta manera se garantiza una calidad de vida duradera, puntualizó el médico.