Si bien la estructura demográfica de la población de América Latina y el Caribe ha pasado por cambios significativos, en las últimas décadas se evidencia un proceso de envejecimiento más rápido con respecto a otras regiones del mundo, de ahí que para el 2030 se estime que la población de 60 años y más, represente el 16,5% de la población total, lo que demuestra la necesidad de establecer estructuras de manejo en prevención y protección sólidas que promuevan el acceso equitativo y respalden la modernización de los programas de inmunización en toda la región y durante todas las etapas de la vida.
Este cambio responde a transformaciones demográficas profundas: desde 2015, la tasa de fecundidad se mantiene por debajo del nivel de reemplazo, para el 2024 esta se ubicaba en 1.8 hijos por mujer en América Latina y 1,5 hijos por mujer en el Caribe; muy por debajo de los 5.8 registrados en la década de 1950. No obstante, de acuerdo con un estudio de la American Health Foundation (AHF), los programas de vacunación continúan centrados en la infancia, lo que representa una falta de coordinación entre el diseño de los sistemas y la realidad epidemiológica actual.
Aunque la región ha sido históricamente una de las de mayor cobertura de inmunización, en los últimos años se han experimentado retrocesos que ponen en riesgo a poblaciones vulnerables frente a enfermedades prevenibles.
Juliana Villarreal, directora global de Asuntos Públicos del portafolio de Atención Primaria de Pfizer advierte que “los retrocesos y las brechas en inmunización profundizan la desigualdad, afectando principalmente a poblaciones vulnerables e impactando considerablemente en los sistemas de salud. De tal modo que, se convierte en una prioridad promover el significado de la vacunación a lo largo de la vida: desde la infancia hasta el embarazo y la edad adulta mayor”.