El 44% de profesionales peruanos usa IA en su trabajo, pero solo 1 de cada 4 lo hace bien

Según un estudio de Talana sobre tendencias laborales en Perú, casi la mitad de los profesionales peruanos (44%) ya utiliza herramientas de inteligencia artificial generativa como ChatGPT, Gemini o Perplexity en su trabajo cotidiano. Sin embargo, solo el 26% recibe capacitación formal en IA.

Esta brecha revela que la mayoría de los usuarios aprende a usar estas herramientas de manera autodidacta, lo que genera un problema de fondo, no saber cómo comunicarse correctamente con la inteligencia artificial.

“El problema no es la IA, sino la forma en que nos comunicamos con ella. La inteligencia artificial responde mejor cuando entiende el contexto. En escuelas de negocio solemos comparar esto con dar instrucciones a un consultor junior, cuanto más claro sea el encargo, mejor será el resultado”, afirma Emérito Martínez, director del Programa en Inteligencia Artificial Generativa & Business Innovation de EAE Business School.

Es por ello que, el experto presenta los cinco errores más frecuentes que cometen los usuarios al interactuar con IA, y las claves para corregirlos desde el primer mensaje:
Prompts demasiado vagos: Frases como “háblame de innovación” o “dame ideas” obligan a la IA a rellenar demasiados vacíos. Un prompt más efectivo sería: “Dame cinco ideas de innovación para una pyme de logística en Lima que quiere reducir costos operativos en un 20%”.
Pedir demasiadas cosas a la vez: Mezclar objetivos, estilos, formatos y preguntas distintas en un solo mensaje reduce la calidad del resultado. En lugar de escribir “hazme un plan de negocio, con misión, visión, análisis de mercado, estrategia de ventas y un logo”, lo ideal es empezar por una sola tarea: “Redacta la misión y visión de una empresa de delivery saludable dirigida a oficinas en Miraflores”.

No especificar la audiencia: No es igual redactar un texto para un consejo de administración que para TikTok o para alumnos universitarios. Mientras “explícame qué es el marketing digital” genera una respuesta genérica, “explícame qué es el marketing digital como si fuera un emprendedor de 50 años que acaba de abrir su primera tienda online” produce una respuesta mucho más útil y accionable.
Ignorar el rol y el contexto: Si un directivo pide “analiza este mercado”, obtendrá una respuesta genérica. Pero si escribe “actúa como consultor estratégico especializado en retail alimentario en Perú y analiza las oportunidades del mercado de snacks saludables para el segmento B y C”, la respuesta será significativamente más especializada y aprovechable.

Esperar que el primer resultado sea perfecto: La interacción con IA es iterativa. Si la IA devuelve un correo demasiado formal, basta con continuar la conversación, por ejemplo, “hazlo más cercano y reduce el texto a tres párrafos”.

“La IA no sabe si el usuario es un estudiante, un abogado, un emprendedor o un directivo, salvo que se lo indiquen. No hace falta hablar en lenguaje robot, basta con hablarle como si fuera un colaborador profesional al que hay que dar instrucciones claras”, señala Martínez.
Para facilitar el uso desde el primer mensaje, el experto propone una plantilla básica que cualquier persona puede aplicar de inmediato:
“Actúa como [rol]. Necesito [objetivo]. Está dirigido a [audiencia]. Quiero el resultado en formato [tipo de respuesta]. Usa un tono [tono deseado]”.

Esta estructura, conocida como fórmula C.O.R.E. (Contexto, Objetivo, Resultado esperado y Estilo), permite que la IA interprete correctamente la solicitud sin necesidad de conocimientos técnicos previos.

En un contexto donde Perú lidera el uso de IA en la región, con el 65% de los trabajadores utilizando inteligencia artificial en sus tareas diarias (por encima de Chile (61%) y Argentina (57%)), saber comunicarse bien con estas herramientas se convierte en una competencia profesional cada vez más urgente.

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