Cumbre amazónica del agua da declaraciones por el derecho al agua

Llegamos a nuestra cumbre unidos en el mismo espíritu de Jesús fuente de agua viva, y a la luz de Querida Amazonía, Laudato Si y Laudate Deum, con un fuerte grito de indignación, como un solo pueblo que vive en la mayor fuente de agua dulce del planeta, que sin embargo no cuenta con acceso al agua potable segura y saludable para mantener el carácter sagrado y digno de toda vida. El agua es don de Dios, y Dios habiendo hecho alianza con todos los seres vivos (Cf. Gen 9, 20- 21) nos llama a ser aliados y aliadas en el cuidado y la defensa de la vida.

Sentimos dolor por las irreparables consecuencias de la minería, la explotación del petróleo, la deforestación y el desmedido incremento de la basura. Aun así, nos esperanza la resistencia milenaria de los pueblos indígenas, ejemplo de defensa de la vida. Nos esperanzan las comunidades de fe que se hacen carne como el evangelio, caminando con el pueblo sufriente.

Convocados cerca de 400 delegados y delegadas de pueblos indígenas y comunidades originarias, comunidades campesinas y quilombos, organizaciones sociales, obispos y equipos pastorales, e instituciones de sociedad civil, de 10 países y 14 regiones del Perú para celebrar la Cumbre Amazónica del Agua, del 01 al 03 de octubre del 2025 en Iquitos, Perú; hemos vivido en estos días un encuentro de aguas, de pueblos, que desde diferentes puntos de la Amazonia con espíritu intercultural, compartiendo nuestros dolores y esperanzas, desde la ancestralidad de nuestra memoria, que nos desafía a proteger el agua que es fuente de vida.

Al escuchar el gemir del agua en los ríos que nos conectan, reconocemos un clamor común que resuena y queremos expresarlo proféticamente.

Denunciamos
Los hechos de muerte que hay en nuestros territorios: la minería formal e ilegal, la explotación y derrames de petróleo, el narcotráfico, el extractivismo, la depredación, vertimiento de excretas, la deforestación, incremento de falsas soluciones (bonos de carbono, hidrogeno verde, transiciones energéticas) y la depredación y mercantilización de los bosques producidos por grupos de poder que favorecen intereses particulares.

Todas las prácticas mencionadas que agudizan los niveles de contaminación y el cambio climático.

La indiferencia e insensibilidad de los gobiernos promoviendo y legitimando políticas de destrucción y aniquilamiento de tierras, pueblos y culturas, entre ellas las economías ilegales vinculadas con el crimen organizado.

El asesinato de defensoras y defensores del agua por intereses de poder que pretenden convertirla en mercancía y lucro.

El deterioro de las relaciones humanas y aumento de conflictos socio ambientales por el mal uso y distribución del agua, que dejan heridas abiertas en las comunidades.

La carencia de y la falta de apoyo a actividades económicas sostenibles alternativas en medios rurales.

Las formas en que estos atropellos afectan desproporcionada y desigualmente a las mujeres, los pueblos indígenas y originarios, las comunidades campesinas y los quilombos, y que privan injustamente a los niños y niñas de su derecho a un futuro seguro, saludable y digno.

Nos llena de esperanzas

Las incansables luchas de nuestros hermanos y hermanas defensoras del agua y los bosques, cuya perseverancia, fidelidad y resistencia alimentan nuestra fe en que otro mundo es posible.

El reconocimiento del derecho de fluir que tienen ríos, quebradas y lagos, libres de contaminación, nutriendo y siendo nutridos por sus ecosistemas. El Agua es un ser vivo y caminamos a su ritmo.

La presencia y la voz de las juventudes en los procesos de resistencia frente a los atropellos y la construcción de una nueva forma de relacionarnos con el mundo natural del que somos parte.

La presencia de agentes laicos y laicas comprometidas con el cuidado de la creación y la justicia ecológica.

Las diversas experiencias y prácticas transformativas en nuestras comunidades, que pueden ser replicados y expandidos.

Que las cosmovisiones de los pueblos indígenas u originarios y las espiritualidades cristianas tienen en común considerar al agua comosagrada, sanadora y digna de protección.

Exhortamos a

Fortalecer una articulación entre los pueblos andinos y amazónicos, además de los de otras regiones, incluyendo las costas, Mesoamérica y las llanuras sudamericanas, por la defensa del agua y nuestros territorios, reconociendo la interrelación entre ambos biomas.

Las autoridades, en su obligación de garantizar el derecho humano al agua y la integridad de los ecosistemas acuáticos, a tomar decisiones políticas eficaces en favor de la Amazonia para lograr los cambios necesarios en políticas y programas públicos y presupuestos, para una gestión justa del agua y territorios, e implementación de
sentencias nacionales e internacionales que protegen agua y ecosistemas.

Generar una amplia alianza de diversos actores eclesiales y sociales desde los territorios para hacer frente a los impactos generados en el agua en nuestra Amazonía.

Sensibilizar y educar desde la ecología integral a diferentes grupos poblacionales, en particular a niñas, niños y jóvenes, para fortalecer el arraigo, la conciencia y la identidad en la protección del territorio.

Desarrollar procesos de articulación entre los diversos actores políticos y sociales para gestionar los bienes comunes con enfoque de ecología integral.

Promover, acoger y respetar la sabiduría del buen vivir desde los pueblos originarios, como alternativa a una cultura consumista. Construir y recuperar narrativas ecológicas alternativas inspiradas en las cosmovisiones amazónicas.

Generar y documentar evidencia de afectaciones a personas y el ambiente para desarrollar e implementar acciones para atender los impactos, elaborar políticas públicas justas y transformadoras.

Nos comprometemos

Hacer de las comunidades de fe espacios motivadores para la articulación de fuerzas en los países amazónicos en la defensa del agua.

Seguir acompañando y fortaleciendo la labor de los agentes pastorales que han decidido embarcarse en la misión de defender su territorio, sus derechos, su identidad y su cultura.

Fortalecer los procesos de formación en participación política y ética ciudadana en favor del cuidado y defensa de la casa común.

Fortalecer las espiritualidades ancestrales de nuestros pueblos en la defensa del agua y protección de sus territorios.

Fomentar modos de vida alternativos que impliquen la reducción del consumo de agua, a través de medios de vida sostenibles, optando por la sobriedad feliz.

Fortalecer e impulsar instancias territoriales de seguimiento y monitoreo a implementación de acuerdos, políticas y sentencias en favor del cuidado del agua.

Desde este corazón amazónico, reafirmamos nuestro compromiso de asegurar que las futuras generaciones reciban una tierra habitable con ríos limpios, bosques sanos y comunidades dignas. Seguiremos defendiendo nuestra agua, nuestra selva, porque somos capaces de dar nuestra vida, por la vida de las próximas generaciones.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *