Claves para entender su impacto en la ciudad y en la economía de los jóvenes e inmigrantes

En el Perú, más de un millón de jóvenes se encuentran desempleados y la tasa de desempleo juvenil alcanza el 14.3 %, según el INEI. En este contexto, la movilidad sostenible emerge como una herramienta clave para generar oportunidades económicas y mejorar la calidad de vida en las ciudades peruanas.

El transporte urbano es responsable de casi el 40 % de las emisiones de CO₂ en el país, de acuerdo con el Ministerio del Ambiente. La congestión vehicular, el uso intensivo de combustibles fósiles y la falta de infraestructura verde agravan el problema. Por ello, apostar por soluciones limpias y accesibles se ha convertido en una prioridad para avanzar hacia ciudades más saludables y sostenibles.

“Las motos eléctricas se posicionan como una de las alternativas más prácticas y sostenibles. Cada vez más jóvenes e inmigrantes, especialmente de nacionalidad venezolana, las utilizan para trabajar en servicios de delivery, una actividad que ha crecido exponencialmente en los últimos años. Estas unidades no solo reducen el impacto ambiental, sino que también representan un alivio económico frente a los altos costos del combustible y del mantenimiento de vehículos convencionales”, señaló Ariel Revollo, cofundador y CEO de Mobi Latam.

Según el Observatorio de Plataformas Perú, se estima que en el país hay más de 10 000 repartidores por aplicativo, y un porcentaje importante de ellos son extranjeros, principalmente venezolanos y colombianos. Para muchos, el delivery se ha convertido en una fuente esencial de ingresos y una oportunidad de estabilidad económica, especialmente ante las dificultades para acceder a empleos formales. Sin embargo, sigue siendo un oficio que aún no está profesionalizado ni consolidado, por lo que quedan aspectos por desarrollar, entre ellos, vehículos especializados para el sector.

Entre los principales beneficios del uso de motos eléctricas destacan:

Ahorro significativo en costos: consumir electricidad en lugar de gasolina puede reducir los gastos operativos hasta en un 70 %.

Bajo mantenimiento: las motos eléctricas no requieren cambios de aceite ni sistemas de combustión, lo que disminuye las reparaciones frecuentes.

Cero emisiones directas: al no emitir gases contaminantes, ayudan a mejorar la calidad del aire en las ciudades.

Mayor autonomía diaria: los nuevos modelos permiten recorrer largas distancias con una sola carga, ideales para jornadas de reparto.

Oportunidad de emprendimiento: gracias a los modelos de alquiler o suscripción, más jóvenes e inmigrantes pueden acceder a un vehículo sin necesidad de comprarlo, iniciando su propio negocio de reparto o mensajería.

“Las plataformas digitales también juegan un papel clave en acelerar el reclutamiento y la formalización de motorizados, empoderando el rubro de la ‘última milla’. Este es apenas el inicio de la profesionalización del oficio de repartidor, que con apoyo tecnológico, capacitación y herramientas sostenibles como las motos eléctricas, se perfila como una fuerza logística esencial y un motor de empleo verde para los jóvenes e inmigrantes que buscan salir adelante”, concluyó Revollo.

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