En una economía como la peruana, donde gran parte de las transacciones y ahorros se realizan en dólares, las variaciones del tipo de cambio tienen efectos inmediatos en empresas y consumidores. Desde enero, el dólar ha mostrado una tendencia sostenida a la baja: pasó de cotizar entre S/ 3.73 y S/ 3.75 a niveles actuales de S/ 3.38 – S/ 3.39, lo que representa una caída acumulada cercana al 8%, siendo octubre el mes de mayor variación.
De acuerdo con Eli Casverde, jefe de FX Trading en Rextie Perú, esta apreciación del sol se explica por una combinación de factores macroeconómicos favorables.
“El control de la inflación dentro del rango meta del BCRP, la mejora en los indicadores de PBI y empleo, y los precios récord del oro y el cobre han fortalecido la balanza comercial. A ello se suma una mayor expectativa de recorte de tasas en EE.UU., una economía americana debilitada y un aumento de su déficit fiscal”, detalla Casverde.
Sectores que ganan y sectores en alerta
El fortalecimiento del sol genera impactos distintos según la actividad económica. Entre los más beneficiados se encuentran los importadores, consumidores finales, deudores en dólares y el sector agrícola no exportador.
“El importador es el más favorecido, pues necesita menos soles para adquirir la misma cantidad de productos. Esto puede impulsar la comercialización y el consumo interno”, explica el especialista.En contraste, los exportadores o empresas con ingresos en dólares podrían ver reducidos sus márgenes si no ajustan sus estrategias financieras ante el nuevo escenario cambiario.
Panorama internacional y local
Estados Unidos: se prevé un recorte de tasas que podría llevarlas al rango de 3.50% – 3.75%.
Cobre: mantiene precios por encima de US$ 4.90 por libra.
Oro: supera los US$ 4,000 por onza.Perú: el BCRP conserva su tasa de referencia en 4.25%, con una proyección de crecimiento del PBI de 3.1% y desempleo cercano al 6%.
Estrategias clave para las pymes
Casverde recomienda a las pequeñas y medianas empresas anticiparse a la volatilidad cambiaria mediante acciones preventivas como:
1. Equilibrar su exposición al tipo de cambio, priorizando operaciones en la misma moneda en la que generan ingresos.
2. Usar coberturas cambiarias a corto plazo para mitigar descalces financieros.
3. Optimizar costos y procesos de cobro, aprovechando la coyuntura para fortalecer la liquidez.
“En un entorno donde el tipo de cambio refleja los movimientos de la economía global y local, contar con una asesoría especializada y de confianza es la clave para transformar la volatilidad del mercado en oportunidades concretas”, concluye Casverde.