El Perú se encuentra en una de las zonas sísmicas más activas del planeta, y aunque los movimientos telúricos son inevitables, sus consecuencias pueden mitigarse si las edificaciones cumplen con las normas de seguridad estructural. Sin embargo, la informalidad continúa siendo un riesgo latente: según la Cámara Peruana de la Construcción (CAPECO), entre 2008 y 2020, el 67% de las viviendas en Lima fueron construidas sin supervisión técnica, lo que las vuelve altamente vulnerables ante un sismo de gran magnitud.