En un país donde más del 70% de los trabajadores se encuentra en la informalidad, hablar de gestión del talento humano puede parecer un lujo. Sin embargo, para Ariana López, docente de la Maestría en Gerencia de Talento Humano de la Escuela de Postgrado de la Universidad Tecnológica del Perú, ese es precisamente el punto de partida para transformar la cultura organizacional desde dentro.
“Es difícil hablar de gestión integral del talento si no se cubren primero las condiciones laborales básicas. Pero todo proceso de cambio empieza por el liderazgo. Incluso en entornos informales, si hay una visión humana y compromiso genuino con las personas, se pueden empezar a construir buenas prácticas”, admitió la especialista.
Desde su experiencia académica y profesional, Ariana López identificó tres desafíos críticos que enfrenta el área de recursos humanos en contextos de informalidad: baja propuesta de valor para el trabajador, dificultad para fidelizar talento calificado y falta de presupuesto para desarrollo humano.
“Aun así, he visto casos de pequeñas empresas -incluso informales o en proceso de formalización- que capacitan, escuchan y reconocen a su gente. Cuando el liderazgo tiene un enfoque humano, el impacto en la cultura es real y se traduce en mayor compromiso y sostenibilidad. Es un ganar-ganar virtuoso”, enfatizó.
Tecnología, una aliada estratégica
López destacó también el rol clave de la digitalización para iniciar la transición hacia una gestión moderna del talento. Herramientas como los aplicativos de formalización de plataformas del Estado, las plataformas y aplicativos de e-learning gratuitas, así como los sistemas de automatización con IA de libre acceso, permiten avanzar incluso con recursos limitados.
“En gestión humana, la tecnología permite generar valor sin necesidad de grandes inversiones. Nos ayuda a salir del trabajo operativo y enfocarnos en el desarrollo de las personas”, afirmó.
Formalización desde lo privado
La especialista destacó que algunas empresas del sector privado están liderando procesos de formalización gradual a través de programas internos, convenios con SUNAFIL o estrategias vinculadas a cadenas de valor sostenibles.
“Hoy existe más conciencia sobre las buenas prácticas laborales, en parte porque los consumidores y los mercados valoran la ética empresarial. Incluso certificar esas prácticas se ha convertido en una ventaja competitiva”, comentó.
Recomendaciones para las empresas
Para aquellas organizaciones que desean transitar de esquemas informales a una gestión moderna del talento, Ariana López recomendó una hoja de ruta concreta:
Reconocer a las personas como el activo más valioso.
Diagnosticar su situación sin juzgar el estado real de la empresa.
Trabajar en un liderazgo humano e inspirador.
Buscar asesoría técnica con enfoque en las personas.
Comunicar con honestidad e involucrar a los equipos.
Priorizar primero la formalización básica (contratos, beneficios), luego la formación y el crecimiento.
“La formalidad no depende del tamaño de la empresa, sino del liderazgo que tenga. Cada acción cuenta. Incluso una capacitación o un reconocimiento puede ser el inicio de una nueva cultura”, concluyó.
