¿Cómo gestionar la sobrestimulación en niños?

Las celebraciones de fin de año suelen estar llenas de luces, reuniones, música y visitas constantes. Aunque este ambiente festivo encanta a muchas familias, puede resultar abrumador para niños menores de 5 años, especialmente para aquellos con mayor sensibilidad sensorial o con condiciones del neurodesarrollo.

Frente a tantos estímulos en tan poco tiempo, y siendo este evento una alteración en su rutina, la Academia Americana de Pediatría advierte que los niños pequeños pueden presentar mayor sensibilidad. En estas fechas, es común que aparezcan llantos, cansancio repentino, mal humor tras perder la siesta o que busquen con urgencia el consuelo de mamá o papá.

Este impacto puede ser aún más notorio en niños con condiciones de neurodesarrollo. En el Perú, muchos niños con autismo pueden sentirse incómodos ante ruidos fuertes, luces intensas o cambios en la rutina durante las celebraciones. Por ello, se recomienda que las familias anticipen estos escenarios y ofrezcan momentos de calma.

La especialista en estimulación temprana, Rosa Gonzáles, señala que los niños pequeños tienen un nivel natural de sensibilidad ante el entorno, y que, durante las fiestas, su cerebro recibe un volumen de estímulos mayor al habitual. “No se trata de evitar las celebraciones, sino de acompañarlos con paciencia, respetar sus ritmos y ofrecerles pausas que les permitan continuar disfrutando sin sentirse sobrecargados”.

Gonzáles también destaca la importancia de reconocer señales tempranas de sobrecarga sensorial como: frotarse los ojos o los oídos, evitar el contacto visual, esconderse detrás de un adulto o volverse más callados, ya que identificarlas a tiempo permite hacer pequeños ajustes antes de que el niño se sienta abrumado.

En esta línea, Babysec junto a Miss Rosita comparten cinco pautas para ayudar a las familias a manejar la sobreestimulación durante las celebraciones de fin de año:

1.Ofrecer un espacio de calma disponible: Preparar un rincón tranquilo con luz tenue acompañado de un objeto familiar —como una manta, un pañal o su peluche favorito— para que el bebé pueda autorregularse y sentirse protegido en medio del movimiento festivo.

2.Respetar la rutina de descanso: Mantener, en lo posible, los horarios habituales de sueño y siestas, incluso si la celebración es en otro lugar.

3.Evitar el exceso de regalos: Muchos juguetes nuevos al mismo tiempo pueden saturarlos; es mejor entregar uno o dos y reservar el resto para los días siguientes.

4.Presentar los estímulos gradualmente: Si habrá música, luces o visitas, introducirlos de forma progresiva o desde antes de la celebración, permite que el niño se adapte con mayor comodidad.

5.Involucrarlos en pequeñas tareas: Pedirles que ayuden a poner una decoración sencilla o elegir un villancico puede brindarles una sensación de control y disminuye la ansiedad.

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