Formalización, financiamiento y tecnología: la ruta para potenciar el emprendimiento femenino en el Perú

En el Perú, el emprendimiento femenino es una fuerza que mueve la economía todos los días. Detrás de cada bodega, taller, consultora, marca digital o pequeño negocio familiar podemos encontrar a una mujer que decidió convertir una necesidad en oportunidad.

Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), en 2025, cinco de cada diez (51.9 %) de las empresas registradas por personas naturales estuvieron lideradas por mujeres. Es decir, millones de peruanas generan ingresos, sostienen hogares y dinamizan mercados locales y regionales.

Sin embargo, el camino no es sencillo. De acuerdo con la Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria (Sunat), cerca de 6 de cada 10 mujeres emprendedoras aún operan en la informalidad. Y según el Observatorio PRODUCEmpresarial, el 97 % de sus negocios se concentra en comercio, servicios y manufactura: sectores esenciales para la economía cotidiana, pero con menores márgenes de productividad y escalabilidad.

Aunque las cifras demuestran el progreso de la emprendedora peruana, aún se necesita un entorno que les permita crecer. Jorge Conde, director del Centro de Emprendimiento e Innovación de la Universidad de Lima (Innova Ulima), propone tres medidas concretas para convertir el emprendimiento femenino en una verdadera política de desarrollo productivo.

1. Alianza universidad-empresa: oportunidades de crecimiento para mujeres

Según Conde, se debe establecer una colaboración entre la academia y el sector privado que permita impulsar la competitividad de las mujeres. “Nosotros proponemos un modelo de colaboración universidad-empresa. Es uno de los modelos más viables y rápidos de ejecutar en el Perú”, menciona el especialista.

A través de este modelo, la universidad permite brindar conocimiento, talento y formación, mientras que la empresa ayuda a gestionar accesos a mercados y financiamiento, añade Conde. Este trabajo en conjunto facilita espacios para que las emprendedoras puedan aportar soluciones, innovación y capacidad de ejecución.

2. Formalización simple, digital e incentivada

“La informalidad sigue siendo uno de los principales frenos para que las emprendedoras accedan a mercados más grandes, financiamiento competitivo y programas de apoyo productivo”, destaca Jorge Conde. Por ello, explica que formalizar debe ser un proceso ágil, digital y con beneficios concretos que hagan que dar este paso sea una oportunidad, no una carga administrativa.

El docente propone que los planes de gobierno planteen simplificar radicalmente los trámites, integren los procesos en plataformas digitales y ofrezcan incentivos claros para quienes se formalicen; entre ellos, acceso preferente a compras públicas, programas de capacitación y acompañamiento técnico. “Todo programa dirigido a mujeres debe tener el componente de capacitación, financiamiento y redes de mentorías”, afirma Conde.

3. Del plan a la acción: herramientas para medir el impacto

Asimismo, el director de Innova Ulima destaca que estas medidas pueden potenciarse con acciones estratégicas en los sectores de innovación y tecnología. Propone becas y programas de reconversión laboral, como bootcamps y certificaciones en software, data, ciberseguridad y product management, así como incentivos para empresas que contraten y promuevan mujeres en roles tecnológicos. También sugiere fondos tipo match, como capital semilla o de validación, para startups lideradas por mujeres en sectores clave como salud, educación, fintech y climate/AgTech.

Para medir avances de manera efectiva, Conde recomienda plantear indicadores claros: porcentaje de mypes lideradas por mujeres y su evolución, ventas promedio, empleo generado, movilidad de micro a pequeña empresa, tasas de supervivencia a 1 y 3 años, acceso a crédito por sexo, ticket promedio, morosidad y uso de productos digitales. Con estas acciones y mediciones, el especialista concluye que el país puede pasar de reconocer el talento femenino a construir un ecosistema donde las emprendedoras realmente crezcan, innoven y transformen la economía.

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