Lima. Bajo el sello de Los Bachiches Producciones, el próximo 26 de abril se lanzará “En las malas y en las buenas”, el tercer y último álbum de la trilogía criolla de Coco Llaque, compositor peruano que en tres años ha construido el proyecto de autor más ambicioso de la música criolla del siglo XXI.
La trilogía —compuesta también por “Dejar el alma en cada canción” (2024) y “Desbordes de emoción” (2025)— reúne 30 composiciones enteramente inéditas, interpretadas por 89 artistas. Entre ellos, 30 guitarristas-arreglistas, uno diferente por canción, que representan los estilos más destacados de la guitarra criolla peruana contemporánea. El conjunto abarca 13 ritmos de la costa peruana: danza habanera, festejo, golpe tierra, landó, marinera norteña, one-step, panalivio, polca, tondero, triste, vals, zamacueca y zaña.
No existe precedente de un proyecto de estas características en la historia de la música criolla peruana.
Un compositor llegado de afuera
Carlos Joaquín Llaque Gálvez —conocido como Coco Llaque— no llegó al criollismo desde adentro. Formado en la tradición de la trova latinoamericana y la poesía de métrica fija, descubrió la música de la costa peruana hace algunos años y encontró en ella un universo musical de una riqueza y complejidad excepcionales, cuya creación contemporánea rara vez ha logrado trascender el ecosistema que ya la conoce.
“Mis canciones intentan contar historias, satirizar o rendir homenaje a nuestra cultura criolla y a personajes relevantes de nuestra tradición.”Un compositor llegado de afuera
Carlos Joaquín Llaque Gálvez —conocido como Coco Llaque— no llegó al criollismo desde adentro. Formado en la tradición de la trova latinoamericana y la poesía de métrica fija, descubrió la música de la costa peruana hace algunos años y encontró en ella un universo musical de una riqueza y complejidad excepcionales, cuya creación contemporánea rara vez ha logrado trascender el ecosistema que ya la conoce.
“Mis canciones intentan contar historias, satirizar o rendir homenaje a nuestra cultura criolla y a personajes relevantes de nuestra tradición.”
Sus canciones son relatos: homenajes a figuras de la cultura criolla como Alicia Maguiña u Oscar Avilés, retratos de personajes anónimos con historias universales, sátiras de la Lima contemporánea, y reflexiones sobre la identidad, la distancia, la amistad, la pérdida, entre otros temas. La influencia de la trova se manifiesta en una lírica cuidada y narrativa que distingue su obra dentro del repertorio criollo actual.
89 artistas, una sola visión
La convocatoria de artistas para la trilogía reunió, por primera vez en un mismo proyecto, a figuras de distintas generaciones y registros del criollismo peruano: desde voces consagradas de la jarana limeña y la música afroperuana como Lucy Avilés, Bartola, Carmen Flórez, Charo Goyoneche, Rosita Guzmán, Sofía con Z, Sonia Bertha o los Hermanos Valdelomar, hasta intérpretes de una generación más reciente como Carlos Castillo, Leticia Curay, Mayra Guzmán, María del Carmen Padilla, Aldair Sánchez o Sonia Valderrama.
Los arreglos guitarrísticos estuvieron a cargo de 30 de los más reconocidos guitarristas criollos del país, entre ellos Carlos Ayala, Máximo Dávila, Ernesto Hermoza, Julián Jiménez, Yuri Juárez, Coco Linares, Tito Manrique, Víctor Reyes, Rey Soto, Willy Terry y Sergio Valdeos, cada uno con un estilo propio que convierte la trilogía, simultáneamente, en una antología viva del sonido de la guitarra criolla peruana contemporánea.
Participan también otros destacados músicos como Willy Cano, Juan Medrano “Cotito”, María Elena Pacheco, Gigio Parodi, Felipe Pumarada y Alfredo Valiente.
“Queremos seguir impulsando la música criolla y reconociendo el talento de cantantes y músicos que la cultivan.”
La música criolla tiene canciones nuevas
Uno de los desafíos más persistentes de la música criolla peruana es que su creación contemporánea rara vez logra trascender el ecosistema que ya la conoce. La trilogía de Coco Llaque es una respuesta directa —y contundente— a ese desafío. Este proyecto existe para demostrar que la tradición está viva y que puede seguir generando obra nueva con raíz, con oficio, y con capacidad de llegar a nuevas audiencias.