GE Vernova (NYSE: GEV) anunció hoy que su flota de turbinas de gas HA superó 4 millones de horas de operación comercial en todo el mundo, lo que representa un hito importante para una de las tecnologías de turbinas de gas más avanzadas y eficientes del sector energético.
Desde que la primera unidad HA entró en operación comercial en 2016, la flota ha crecido hasta alcanzar las 128 unidades en funcionamiento en 21 países y ha generado aproximadamente 74 gigawatts (GW) de capacidad de planta de energía, la electricidad equivalente necesaria para abastecer a más de 55 millones de hogares en Estados Unidos. Actualmente, las turbinas de gas HA de GE Vernova conforman la flota de más rápido crecimiento del mundo en su clase.
Este hito también refleja el crecimiento de los servicios HA de GE Vernova, ya que cada nueva turbina puesta en servicio hoy suele ir acompañada de un contrato de mantenimiento y rendimiento a largo plazo que aumenta la cartera de servicios de alto margen de GE Vernova para las próximas décadas.
“Superar 4 millones de horas de operación comercial es una sólida validación del rendimiento, la confiabilidad y la relevancia de la flota HA en el panorama energético actual”, afirmó Eric Gray, CEO del segmento Power de GE Vernova.“Este hito refleja la confianza que nuestros clientes han depositado en la tecnología HA de GE Vernova y su papel consolidado en el apoyo a la generación de energía flexible en todo el mundo. A medida que aumenta la demanda de electricidad y la seguridad energética se considera una cuestión de seguridad nacional, los clientes se centran cada vez más en soluciones que puedan ofrecer energía confiable, eficiente y más flexible. Nuestra flota HA está ayudando a satisfacer esa necesidad hoy en día, al tiempo que continúa evolucionando para apoyar sistemas de energía con menores emisiones a lo largo del tiempo”.
Crece la demanda mundial de tecnología HA
Las turbinas HA de GE Vernova fueron desarrolladas en el contexto de una transformación fundamental en el sector energético mundial, que implica la sustitución de las antiguas centrales de carbón por una energía más eficiente, con menores emisiones y más flexible, al tiempo que permite una mayor integración de las energías renovables. Ese papel cobra cada vez más importancia a medida que la electrificación, la expansión industrial y la creciente demanda de los centros de datos y la Inteligencia Artificial (IA) ejercen una presión constante sobre los sistemas eléctricos de todo el mundo.