En el Perú, la esperanza de vida alcanzó los 78 años según el Banco Mundial, y las proyecciones del INEI indican que para 2023 los hombres peruanos vivían en promedio 75.4 años y las mujeres 80.1 años. Vivir más es una buena noticia, sin embargo, este logro plantea una pregunta cada vez más relevante: ¿estamos preparados financieramente para vivir más tiempo?
La respuesta no siempre es alentadora. Mientras la población envejece y la longevidad aumenta, muchas personas continúan postergando decisiones relacionadas con su jubilación, el ahorro y la construcción de patrimonio de largo plazo.
“Por primera vez en la historia, una gran parte de los peruanos deberá prepararse para financiar 20 o incluso 30 años de vida después de culminar su etapa laboral. La longevidad es una excelente noticia, pero también representa uno de los mayores desafíos financieros para las familias”, señala Carlos Nakandakare, Director de la Unidad de Negocio Vida de Mapfre Perú.
A esta realidad se suma otro dato preocupante. Aunque vivimos más años, la esperanza de vida saludable en el país se mantiene considerablemente por debajo de la esperanza de vida total. Esto significa que una parte importante de la población podría enfrentar mayores gastos médicos y necesidades de cuidado durante las últimas décadas de su vida, precisamente cuando sus ingresos laborales son menores o han desaparecido.
Frente a este escenario, la planificación financiera deja de ser una decisión opcional para convertirse en una necesidad. Por ello, el especialista de Mapfre comparte cinco claves para planificar hoy una jubilación tranquila:
Cinco acciones para prepararse para una vida más larga
1. Entender que la jubilación ya no dura unos pocos años
Hasta hace algunas décadas, muchas personas pasaban pocos años en retiro. Hoy la realidad es distinta. Un peruano que se jubila alrededor de los 65 años podría necesitar recursos para financiar dos décadas adicionales de vida o incluso más. Ignorar este cambio demográfico puede traducirse en una pérdida importante de calidad de vida en el futuro.
2. Convertir el ahorro en una estrategia de largo plazo
Ahorrar es el primer paso, pero no necesariamente el último. La inflación y el aumento del costo de vida hacen necesario que las personas evalúen mecanismos que permitan preservar y potenciar el valor de sus recursos a lo largo del tiempo. La disciplina financiera temprana sigue siendo uno de los factores más determinantes para alcanzar una jubilación tranquila.
3. Diversificar las fuentes de ingreso para el retiro
Depender exclusivamente de una pensión puede resultar insuficiente para mantener el nivel de vida esperado. Construir fuentes complementarias de ingresos a través de distintos instrumentos financieros y patrimoniales permite generar mayor resiliencia frente a cambios económicos o personales.
4. Incorporar protección dentro de la planificación financiera
Ningún plan de largo plazo está completo si no considera los riesgos que pueden afectar a una familia. Eventos como una enfermedad grave o el fallecimiento del principal proveedor económico pueden alterar significativamente cualquier estrategia financiera. La protección patrimonial forma parte esencial de una adecuada planificación.
5. Revisar periódicamente los objetivos financieros
Las necesidades cambian con el tiempo. Los ingresos, la composición familiar, la situación laboral y las metas personales evolucionan. Por ello, una estrategia financiera efectiva debe revisarse regularmente para asegurar que continúa alineada con los objetivos de vida de cada persona.
«La conversación sobre longevidad suele enfocarse en cuánto vamos a vivir. Sin embargo, la pregunta realmente importante es cómo vamos a vivir esos años. La calidad de vida futura dependerá en gran medida de las decisiones financieras que tomemos hoy», agrega Nakandakare.
Esperar a estar cerca del retiro para planificarlo no es una opción, es el error más costoso que una persona puede cometer con su propio futuro.