Cambios en memoria y estado nutricional no deben ignorarse en adultos mayores

Piura, agosto de 2026. Los olvidos recurrentes, la pérdida involuntaria de peso o los cambios en el apetito suelen atribuirse al envejecimiento. Sin embargo, estas señales podrían ser indicadores tempranos de problemas cognitivos o nutricionales que requieren atención médica oportuna.

La alerta cobra relevancia considerando que, según cifras del Ministerio de Salud, entre enero y agosto de 2025 se registraron 13,067 casos de Alzheimer a nivel nacional. Además, el 63% de los diagnósticos correspondió a mujeres y el 37% a hombres, evidenciando una mayor prevalencia de esta enfermedad en la población femenina.

«Es común que los familiares normalicen ciertos olvidos o la pérdida de peso en una persona mayor. Sin embargo, cuando estos cambios afectan la vida diaria o persisten en el tiempo, es importante realizar una evaluación integral para identificar sus causas y actuar oportunamente», explica la Dra. Ale Riofrío Seminario, médica especialista en Geriatría de la Clínica AUNA Piura.

La especialista señala que la detección temprana permite retrasar el deterioro funcional, preservar la independencia y mejorar la calidad de vida del adulto mayor. No obstante, enfatiza que el cuidado no termina con el diagnóstico o el alta hospitalaria, sino que requiere un seguimiento continuo para preservar su funcionalidad, favorecer un envejecimiento saludable y responder oportunamente a los cambios que puedan presentarse con el tiempo.

Señales de alerta

La Dra. Riofrío recomienda prestar atención a los siguientes cambios:

● Olvidos frecuentes que afectan las actividades cotidianas.
● Pérdida de peso sin causa aparente.
● Disminución del apetito o cambios en los hábitos alimentarios.
● Desorientación en tiempo o espacio.
● Cambios de conducta o estado de ánimo.
● Dificultad para realizar tareas habituales.

«Muchas de estas señales pueden estar relacionadas con enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, pero también con problemas nutricionales, enfermedades crónicas o efectos secundarios de medicamentos. Por ello, una evaluación especializada es fundamental», añade.

La importancia de una evaluación integral

La evaluación geriátrica integral permite analizar aspectos físicos, cognitivos, nutricionales y funcionales para identificar factores de riesgo y diseñar estrategias de atención personalizadas.

«Mientras más temprano identifiquemos los cambios en la memoria, la nutrición o la funcionalidad, mayores serán las oportunidades de intervenir oportunamente y contribuir a una mejor calidad de vida para el paciente y su familia», concluye la especialista.

En AUNA, el cuidado del adulto mayor se desarrolla mediante un equipo multidisciplinario especializado, conformado por profesionales de geriatría, nutrición, terapia física, psicología y otras especialidades médicas, quienes trabajan de manera coordinada para responder a las necesidades particulares de cada paciente.
Este abordaje integral está orientado al control y seguimiento de enfermedades crónicas, tanto oncológicas como no oncológicas, así como al acompañamiento posterior a una hospitalización, promoviendo la recuperación, el mantenimiento de la funcionalidad y una mejor calidad de vida.

De esta manera, AUNA reafirma su compromiso con una atención integral, preventiva y centrada en la persona. A través del trabajo coordinado de un equipo multidisciplinario, el seguimiento continuo y una atención personalizada en cada etapa del proceso de salud, busca acompañar al adulto mayor y a su familia más allá del diagnóstico o del alta médica, contribuyendo a preservar su bienestar, autonomía y calidad de vida.

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