Estudiar una carrera desde casa ofrece flexibilidad y permite compatibilizar los estudios con el trabajo o la vida familiar. Sin embargo, para muchas personas todavía existe una gran duda antes de matricularse en una universidad virtual: ¿quién me ayudará cuando tenga una duda, pierda el ritmo o sienta que no puedo continuar? El temor para estudiar sin acompañamiento sigue siendo una de las principales barreras para elegir esta modalidad. Si bien la pandemia de 2020 impulsó el crecimiento de la educación virtual, también evidenció uno de sus principales desafíos: muchos estudiantes necesitaban más que una plataforma digital para adaptarse, mantener la motivación y continuar con sus estudios.
Esta realidad también se reflejó en el Perú. Según el Ministerio de Educación (Minedu), en 2021 la tasa de interrupción de estudios universitarios alcanzó el 11,5 %, lo que puso en evidencia la importancia de fortalecer los servicios de bienestar y acompañamiento al estudiante. A ello se suma la OCDE, que en su informe del 2025, advierte que en el Perú el 21 % de los estudiantes abandona la educación superior durante el primer año, porcentaje superior al promedio de los países miembros de la organización (13 %), destacando que el seguimiento oportuno y el apoyo académico son factores clave para mejorar la permanencia estudiantil.
«Durante mucho tiempo se creyó que la educación virtual consistía en subir contenidos a una plataforma y dejar que el estudiante avanzara por su cuenta. Hoy sabemos que eso no es suficiente. Una buena experiencia virtual requiere acompañamiento permanente, seguimiento personalizado y herramientas que permitan identificar cuándo un estudiante necesita apoyo» destaca Luciano Velazco, CEO de Dionisio Romero University (DRU) En ese contexto, el Velazco comparte cinco aspectos que todo estudiante debería considerar antes de elegir una universidad virtual.
Cinco aspectos que deberías evaluar antes de elegir una universidad online
1. Que exista un seguimiento constante a tu proceso de aprendizaje
Una buena educación virtual no termina cuando finaliza una clase. Es importante que la universidad haga seguimiento al avance de cada estudiante, identifique dificultades a tiempo y ofrezca apoyo antes de que aparezcan la frustración o el abandono. Un ejemplo es el modelo educativo DRUFlow, este acompañamiento combina tutorías semanales con un monitoreo permanente del progreso académico.
2. Que puedas recibir apoyo cuando realmente lo necesites
Muchos estudiantes estudian por las noches, los fines de semana o entre jornadas laborales. Por eso, resolver una duda no debería depender del horario de una clase. Existen universidades virtuales que incorporan asistentes de inteligencia artificial especializados por curso, disponibles las 24 horas del día, que brindan orientación inmediata y permiten que el aprendizaje continúe sin interrupciones.
3. Que la tecnología entienda cómo aprendes
Gracias al uso responsable de la inteligencia artificial, hoy es posible conocer cómo aprende cada estudiante. La tecnología puede identificar cuánto tiempo dedica al estudio, cuáles son los temas donde presenta mayores dificultades, qué contenidos necesita reforzar y cuándo su participación disminuye, permitiendo ofrecer recomendaciones personalizadas antes de que aparezcan problemas académicos. “Por eso es importante elegir bien una universidad virtual. Modelos como DRUFlow fueron diseñados para acompañar a los estudiantes de forma personalizada, permitiendo identificar a tiempo cuándo necesitan mayor apoyo académico», resalta Velazco.
4. Que la tecnología complemente al docente, no lo reemplace
La inteligencia artificial puede resolver consultas inmediatas y ofrecer orientación personalizada, pero el acompañamiento humano sigue siendo indispensable. La retroalimentación de los docentes, las tutorías y el seguimiento académico continúan siendo fundamentales para mantener la motivación del estudiante y ayudarlo a alcanzar sus objetivos de aprendizaje.
5. Que la universidad te prepare para enfrentar el mundo laboral
Más allá de transmitir conocimientos, una buena universidad virtual debe desarrollar habilidades para resolver problemas, trabajar de manera colaborativa, adaptarse al cambio y tomar decisiones. La tecnología, el acompañamiento y las metodologías de aprendizaje deben integrarse para que el estudiante no solo obtenga un título, sino que llegue mejor preparado para responder a las exigencias del mercado laboral. «La tecnología por sí sola no transforma la educación. Lo que realmente marca la diferencia es cómo la utilizamos para conocer mejor a cada estudiante, acompañarlo en su proceso de aprendizaje y ayudarlo a alcanzar su meta de convertirse en profesional. Ese es el compromiso que estaos asumiendo», concluye Velazco.