El Perú envejece a paso firme. Según los primeros resultados de los Censos Nacionales 2025 del INEI, la población de 60 años a más pasó de representar el 11.7% en 2017 a 14.8% en 2025, mientras que los menores de 15 años cayeron de 26.5% a 22.7%. La edad promedio del peruano incrementó de 32 a 34.2 años en el mismo periodo.
El cambio es estructural: la tasa de fecundidad pasó de casi siete hijos por mujer, a mediados del siglo pasado, a 1.7 en la actualidad. A nivel nacional, existen 65 adultos mayores (de 60 años a más) por cada 100 menores de 15 años, y el INEI proyecta que hacia 2040 la población mayor de 60 años superará a la menor de 15.
“El dato de fondo es que estamos viviendo más años. Eso es una buena noticia, lo que cambia por completo la ecuación del ahorro: una jubilación que antes duraba diez o quince años hoy puede durar veinticinco o treinta. Financiar esa etapa más larga solo es posible si uno empieza a prepararse temprano y deja que el tiempo trabaje a su favor”, explica Ilich Asencios, gerente de finanzas y data en Prima AFP.
El especialista agregó que el envejecimiento no debe leerse solo como un reto para el Estado, sino como una señal para las familias: “Mientras más larga es la vejez, más importa cada año de aporte y cada punto de rentabilidad. La preparación se vuelve una decisión que hay que tomar a los 25, no a los 55”.
La conversación, además, va más allá del dinero. El ejecutivo apuntó que una vejez más larga y activa involucra otros componentes –salud, tecnología, vivienda– que también deben planificarse. “Vamos a vivir más años y, con suerte, más sanos. Eso implica gastos de salud crecientes, pero también adultos mayores más digitales, más activos y con más años productivos por delante. El fondo previsional es la base, pero la planificación de la jubilación tiene que ser integral”, concluyó.
