La transformación tecnológica y la irrupción de la inteligencia artificial están redefiniendo las competencias que demandan las empresas en todo el mundo. Según el Future of Jobs Report 2025 del World Economic Forum, cerca del 39% de las habilidades que hoy requieren los puestos de trabajo cambiarán antes de 2030, mientras que 59 de cada 100 trabajadores necesitarán procesos de actualización o capacitación para mantenerse competitivos. Además, el 63% de los empleadores identifica la brecha de habilidades como el principal obstáculo para la transformación de sus
En paralelo, el Workplace Learning Report 2025 de LinkedIn revela que el 49% de los responsables de aprendizaje y gestión del talento considera que sus empresas enfrentan una crisis de habilidades, debido a que muchos colaboradores no cuentan con las capacidades necesarias para ejecutar la estrategia del negocio.
Frente a este escenario, las organizaciones están redefiniendo el perfil de los profesionales que buscan incorporar o promover a posiciones de liderazgo.
“Las empresas buscan profesionales orientados al logro de resultados, capaces de liderar personas y encontrar nuevas formas de resolver problemas. Las recetas que funcionaban antes ya no necesariamente generan los mismos resultados porque el contexto ha cambiado”, explicó David Franco, director académico de la Escuela de Postgrado de la Universidad Tecnológica del Perú (EPG
La IA no reemplaza el liderazgo
Aunque la inteligencia artificial aparece entre las habilidades tecnológicas de mayor crecimiento hacia 2030, los estudios internacionales coinciden en que las capacidades humanas seguirán siendo determinantes. El World Economic Forum identifica entre las competencias más valoradas el pensamiento analítico, la resiliencia, la adaptabilidad, el liderazgo y la colaboración.
Para Franco, el desafío consiste en encontrar un equilibrio entre tecnología y criterio profesional.
“La IA puede encargarse de tareas operativas y ayudar a optimizar procesos, pero las decisiones estratégicas siguen requiriendo experiencia, análisis y visión de negocio. El objetivo no es que reemplace al ejecutivo, sino que se convierta en un aliado para generar más valor”, sostuvo.
Según el especialista, los líderes actuales necesitan desarrollar una capacidad de planificación flexible que les permita reaccionar con rapidez frente a cambios económicos, regulatorios o tecnológicos.
La experiencia internacional como factor diferencial
En un entorno empresarial cada vez más globalizado, la exposición a otras realidades y modelos de gestión también gana relevancia.
De acuerdo con Franco, conocer cómo se abordan los desafíos empresariales en otros mercados permite identificar tendencias, nuevas metodologías y oportunidades de innovación que luego pueden adaptarse al contexto local.
“Pensar global y actuar local sigue siendo una premisa vigente. Una experiencia internacional te permite conocer buenas prácticas, entender cómo se enfrentan problemas similares en otros países y ampliar tu perspectiva para la toma de decisiones”, afirmó.
Por ello, cada vez más profesionales buscan programas de especialización que incorporen experiencias académicas internacionales y esquemas de doble certificación como parte de su desarrollo ejecutivo. En esa línea, los alumnos de las maestrías de la EPG UTP tienen la posibilidad de acceder a un proceso de doble certificación internacional a través de EUSchool, institución española que complementa su formación con una perspectiva global de los negocios y la gestión.
Los sectores con mayor demanda
El avance tecnológico está impulsando una fuerte demanda de especialistas en inteligencia artificial, ciencia de datos, ciberseguridad y tecnologías de la información. Sin embargo, en países como Perú también continúan creciendo sectores tradicionales como la minería, la construcción, la salud, la educación y el derecho, que requieren profesionales con conocimientos especializados y capacidad de adaptación.
El director académico de la EPG UTP indicó que, más allá de la especialización técnica, la principal diferencia entre un profesional competitivo y uno promedio radica en su capacidad para cuestionar procesos, identificar oportunidades de mejora y promover la innovación.
“A veces se piensa que innovar es crear algo completamente nuevo, pero innovar también implica encontrar formas más eficientes de trabajar, mejorar la experiencia del cliente o generar mejores resultados”, señaló.
Prepararse para el trabajo de los próximos años
Las proyecciones del World Economic Forum muestran que la transformación laboral seguirá acelerándose durante esta década, impulsada por la inteligencia artificial, la digitalización y los cambios demográficos.
En ese sentido, Franco recomendó que los profesionales no se preparen únicamente para responder a las exigencias actuales del mercado, sino que desarrollen una visión de largo plazo.
“Es importante proyectarse a cinco o diez años e identificar qué habilidades se van a requerir en el futuro. Quienes desarrollen nuevas competencias, fortalezcan su liderazgo y amplíen su visión global tendrán mayores oportunidades de crecimiento profesional”, concluyó.
