Escuelas seguras y con sana convivencia

Desde IPAE Acción Empresarial rechazamos enfáticamente toda forma de violencia en las instituciones educativas. La escuela debe ser un espacio seguro, donde se aprenda, se conviva con respeto y se formen ciudadanos responsables.

Hoy, la autoridad de directores y docentes se encuentra debilitada. El cuestionamiento permanente de algunas familias frente a las medidas correctivas genera temor para ejercer la función educativa e instala una cultura de impunidad. No habrá sana convivencia sin límites claros, respeto a las normas y consecuencias frente a nuestros actos.

La convivencia se construye con coherencia entre estudiantes, familias, escuelas y Estado. Las familias son los primeros responsables de la formación de sus hijos, y la escuela debe contar con la autoridad, las herramientas y el respaldo necesarios para educar y prevenir la violencia desde los primeros años.

Por ello, desde IPAE proponemos:

  • Fortalecer la autoridad de directores y docentes, respaldando su capacidad para establecer límites, corregir y formar con respeto.
  • Reforzar el rol de las familias como primeros responsables de la formación de sus hijos, promoviendo desde edades tempranas la responsabilidad, el respeto y la comprensión de que toda acción tiene consecuencias.
  • Impulsar programas efectivos de prevención de la violencia y convivencia escolar, con participación activa y permanente de estudiantes, familias y docentes.
  • Actualizar las herramientas y el marco normativo, garantizando mecanismos claros y oportunos frente a situaciones graves o reiteradas de indisciplina y violencia.
  • Erradicar la cultura de impunidad, fortaleciendo una cultura formativa y preventiva con el respaldo del Estado y de toda la sociedad.

IPAE reafirma su compromiso con una educación de calidad que forme personas responsables, respetuosas y capaces de convivir en sociedad.

Ningún niño ni adolescente debería ir a la escuela con miedo. Ningún docente debería tener miedo de ejercer su autoridad para educar. Y ninguna familia debería ser indiferente frente a la violencia o a las conductas que dañan la convivencia.

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