Cada celular que deja de funcionar plantea una pregunta poco visible pero importante, qué pasa con su batería. En 2025, HONOR recicló un total de 2,804 toneladas de residuos electrónicos, con un manejo 100% responsable. Detrás de esta cifra hay un compromiso que empieza mucho antes del descarte, en el propio diseño del producto.
Las baterías de litio, presentes en la mayoría de los dispositivos que usamos a diario, requieren un manejo especializado cuando llegan al final de su vida útil. Un descarte inadecuado puede representar riesgos para el medio ambiente y la salud, lo que ha impulsado a la industria tecnológica a repensar tanto el diseño de sus productos como los procesos que siguen una vez que dejan de funcionar.
Baterías pensadas para durar más
Una batería más duradera reduce la frecuencia con la que un usuario necesita reemplazar su equipo. El HONOR 600 Pro incorpora una batería de 7,000 mAh (típ)1 con carga rápida HONOR SuperCharge de 80W2, pensada para el uso intensivo del día a día. Según pruebas de laboratorio de HONOR, esta batería conserva más del 80% de su capacidad después de 5 años de uso, lo que ayuda a extender la vida útil del equipo.
Una segunda vida antes del reciclaje
Antes de llegar al reciclaje, muchas baterías tienen otra oportunidad, mediante el mantenimiento, la reparación o el reemplazo de componentes que presentan desgaste. Solo en 2025, HONOR realizó 300,000 reemplazos de batería a través de su red de servicio, frente a los 100,000 registrados en 2023, permitiendo que los usuarios extiendan la vida de su equipo en lugar de reemplazarlo por completo.
Qué pasa cuando el reciclaje es inevitable
Cuando un equipo o su batería ya no pueden repararse ni reutilizarse, HONOR recurre a un mecanismo de gestión que cubre la recolección, clasificación, desmontaje y reutilización de los residuos electrónicos, en colaboración con empresas certificadas de disposición final, asegurando que los materiales se recuperen bajo procedimientos estandarizados.
