La compositora, productora y artista interdisciplinaria colombiana Lucrecia Dalt regresa a la transformación con A Danger to Ourselves, donde los clichés de un álbum confesional se disuelven para dar paso a algo más inestable y retador: un espacio en el que la vulnerabilidad no es un gesto estético, sino un refugio de experimentación radical. El disco, disponible a partir de hoy, se presenta con intimidad y colisiones con lo colectivo.
Musicalmente, A Danger to Ourselves rechaza las estructuras tradicionales en favor de bajos, percusiones y voces que se cruzan e interrumpen, generando musicalidad desde la fricción. El productor y percusionista Alex Lázaro aporta el esqueleto rítmico sobre el que se sostienen las capas vocales de Dalt. David Sylvian contribuye con co-producción e instrumentación; Juana Molina coescribe e interpreta en “The common reader”; Camille Mandoki reaparece en “Caes”; Cyrus Campbell aporta bajo eléctrico y acústico; y Eliana Joy suma cuerdas y coros que expanden el registro emocional del álbum.
En contraste con proyectos previos como ¡Ay! (2022), su quiebre sci-fi bolero, aquí la artista no se apoya en ficciones externas, sino que toma el riesgo de construir desde fragmentos surgidos en giras y en los primeros trazos de una relación. Como ella misma lo explica:
> “Quería crear música que fluyera de manera cinematográfica, para contar una historia de amor que coquetea con lo improbable, lo milagroso y lo misterioso.
”El álbum llega precedido por tres sencillos: “Divina”, con un videoclip dirigido por Tony Lowe (ICON EYE, 2012); “Caes”, en colaboración con Camille Mandoki, cuyo video recorre el suroeste de Estados Unidos y la Ciudad de México; y “No death no danger”, acompañado de un visual intenso teñido de rojos, donde el cuerpo de Dalt se funde con el pulso de la canción en una coreografía cargada de resistencia vital.
El resultado es un trabajo que no se conforma con ser contemplado: exige ser habitado, leído como declaración y escuchado como colisión. A Danger to Ourselves abre la voz de Dalt con una claridad inédita, bordeando lo sublime y lo indomable. Ya está disponible en vinilo, CD y plataformas digitales.
Tracklist
1. “Cosa rara” (ft. David Sylvian)
2. “Amorcito caradura”3. “No death no danger”4. “Caes” (ft. Camille Mandoki)5. “Agüita con sal”6. “Hasta el final”7. “Divina”8. “Acéphale”9. “Mala sangre”10. “The common reader” (ft. Juana Molina)11. “Stelliformia”12. “El exceso según CS”13. “Covenstead blues”
Nacida en Pereira, Colombia, Lucrecia Dalt ha forjado un espacio distintivo dentro de la música contemporánea. Su trayectoria comenzó como ingeniera civil, pero dio un giro radical mientras trabajaba en una empresa geotécnica en Medellín, donde descubrió la producción musical en computadora: una revelación que transformó por completo su vida y enfoque creativo.
Tras sus primeras grabaciones con el colectivo colombiano Series, Dalt participó en la compilación 4 Women No Cry de Monika Enterprise (2008), marcando así su entrada en la escena internacional. Más tarde, tras mudarse de Medellín a Barcelona y finalmente a Berlín, su sonido evolucionó hacia territorios cada vez más abstractos. Sus primeros álbumes en solitario, Commotus (2012) y Syzygy (2013), exploraban tendencias surrealistas sobre bases electrónicas, mientras que Ou (2015), editado por Care of Editions, refinó su enfoque experimental con complejos mundos sonoros.
Con RVNG Intl. lanzó una trilogía fundamental: Anticlines (2018), No era sólida (2020) y ¡Ay! (2022). Este último conectó especialmente con crítica y público, siendo nombrado álbum del año por The Wire e incluido en los listados destacados de Pitchfork, The New York Times y NPR. Paralelamente, Dalt incursionó en música para cine y televisión, componiendo la banda sonora de la serie de HBO The Baby (2022), además de musicalizar On Becoming a Guinea Fowl (2024) y el próximo thriller psicológico The Rabbit Hole (2025).
Ahora, con A Danger to Ourselves, Lucrecia Dalt entrega su obra más personal y ambiciosa hasta la fecha: trece canciones nacidas de apuntes fragmentarios escritos durante giras y en los inicios de una nueva relación, pensamientos íntimos transformados en composiciones musicales que revelan su lado más vulnerable y arriesgado.
