Guerra en Ucrania: qué pasa con los peruanos que mueren en combate

La guerra entre Rusia y Ucrania sigue cobrando vidas lejos de casa. Entre ellas, las de ciudadanos peruanos que viajaron como soldados a Ucrania atraídos por salarios en dólares.

Según reportes de medios internacionales y locales publicados entre 2024 y 2025, se estima que más de 50 latinoamericanos han muerto en el frente, varios de ellos en sus primeras semanas de combate.

Especialistas advierten que la expectativa de vida en zonas activas puede ser menor a tres meses.

Promesas que no se cumplen
El caso de Jean Cristopher Espino Ramírez, exmilitar peruano de 26 años, refleja este patrón.

Partió en 2022 con la promesa de ganar hasta US$3000 mensuales, pero murió en combate antes de cumplir un año. Su familia recibió la noticia a través de canales diplomáticos.

“Les venden la idea de estabilidad económica, pero la realidad es una guerra de alta intensidad”, explicó el analista en defensa internacional y exministro de Defensa, Jorge Chávez Cresta, en declaraciones recogidas por medios.

Entrenamiento que no alcanza
A pesar de contar con formación en el Ejército peruano, Espino no logró sobrevivir en un conflicto caracterizado por tecnología militar avanzada, drones y bombardeos constantes.

Expertos coinciden en que el entrenamiento convencional no es suficiente frente a un escenario moderno.

Organismos internacionales estiman que miles de combatientes extranjeros han participado en el conflicto, pero con altas tasas de mortalidad.

Algunos informes indican que hasta un 70 % de mercenarios no supera los primeros meses en combate.

“La guerra en Ucrania es una de las más letales en décadas”, afirmó el politólogo y experto en conflictos de Medio Oriente, Farid Kahhat.

Sin cuerpos, sin cierre
Uno de los aspectos más críticos es la no repatriación de cuerpos.

El Estado peruano ha reconocido limitaciones para recuperar restos desde zonas de combate activo. En el caso de Espino, su familia no ha podido repatriarlo.

“No hay protocolos claros ni garantías para las familias”, señaló el internacionalista Francisco Belaunde.

Sin respuesta diplomática efectiva
En Perú, las familias denuncian falta de apoyo para la repatriación.

El caso de José Ávila Tuanama, un tarapotino de 29 años muerto en Ucrania por la guerra, evidencia esta problemática: su cuerpo tampoco fue recuperado.

La Cancillería ha señalado que la responsabilidad recae en el país contratante, lo que genera un vacío legal.

Más allá del uniforme
Ambos casos —Ávila y Espino— tenían formación militar básica, pero no experiencia en conflictos internacionales de alta complejidad.

“La diferencia entre entrenamiento local y guerra real es abismal”, indicó un exoficial del Ejército consultado por medios.

Las cifras muestran una tendencia preocupante: la mayoría de combatientes extranjeros muere rápidamente, sin lograr los ingresos prometidos. Mientras tanto, sus familias enfrentan duelo, incertidumbre y gastos inesperados.

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