El silencio invadió la sala cuando Patty Mendoza, técnica en Enfermería del INSN, escuchó las palabras que ninguna madre quisiera oír: “muerte encefálica”. Su único hijo Ángel, de apenas 16 años, catequista, había sufrido un accidente y ya no había esperanza médica. Sin embargo, en medio del dolor más profundo, una conversación que habían tenido tiempo atrás volvió a su memoria.
“Él investigó sobre la donación de órganos y nos dijo que quería ser donante. Era un niño bondadoso, amaba la vida”, recuerda con emoción que era su único hijo, de 16 años, catequista hoy, a seis años de su partida, Patty encuentra consuelo al saber que una parte de su hijo sigue viviendo en otras personas.
“Ahora saber que un pedacito de Ángel está en cada persona es un consuelo. La donación me ayudó a sobrellevar este duelo”, cuenta. Gracias a su decisión, alrededor de siete personas tuvieron una nueva oportunidad de vida.
Historias como esta cobran especial importancia cada 23 de mayo, fecha en la que se conmemora el Día Nacional del Donante Voluntario de Órganos y Tejidos, una jornada que busca sensibilizar a la población sobre el valor de decir “sí” a la donación.
En el Instituto Nacional de Salud del Niño (INSN) Breña, la Unidad de Procura trabaja diariamente para detectar posibles donantes y brindar esperanza a pacientes pediátricos que esperan un trasplante para seguir viviendo.
La necesidad es urgente. El riñón es uno de los órganos más demandados, y pacientes de la Unidad de Hemodiálisis del Servicio de Nefrología permanecen en lista de espera. Entre ellos está Gabriel, de 14 años, quien desde hace cuatro años recibe tratamiento de diálisis en el INSN Breña. Junto a su madre, Rosmilda Serna, dejó Huánuco para vivir temporalmente en Chancay y acudir tres veces por semana al centro pediátrico.
“Mi pequeño necesita un trasplante de riñón. Nos encomendamos a Dios y sacamos valor por mi hijo”, expresa con esperanza.
Asimismo, alrededor de 15 niños atendidos en el Servicio de Oftalmología del INSN Breña permanecen a la espera de un trasplante de córnea que les permita recuperar la visión y mejorar su calidad de vida. Del mismo modo, cerca de 20 pacientes del Servicio de Gastroenterología requieren un trasplante de hígado como única alternativa para continuar viviendo. Estos casos son derivados al Instituto Nacional de Salud del Niño San Borja, establecimiento especializado donde se realizan trasplantes de órganos y tejidos.
Por ello, el trabajo de Procura del INSN no solo se enfoca en la identificación de donantes, sino también en sensibilizar a las familias y al personal asistencial sobre la importancia de esta decisión solidaria.
Otra historia marcada por el amor y la valentía es la de Diego, un adolescente de 14 años descrito por sus padres como un niño alegre y amoroso.
“Mi esposa y yo siempre habíamos dicho que, si algún día pasaba algo, autorizaríamos la donación de órganos. Cuando el médico confirmó la muerte encefálica de mi hijo, no dudamos”, recuerda su padre Nilio Matos.
La decisión permitió mejorar y salvar la vida de otros niños. “Ayudar a otros nos da paz”, afirma.
Entre quienes recibieron una segunda oportunidad está Víctor, procedente de Cañete, beneficiario de un trasplante de córnea. “Yo no podía ver nada. Este trasplante me cambió la vida. Demos la oportunidad a otros de seguir viviendo”, expresa agradecido.
Especialistas del INSN recuerdan que el primer paso para convertirse en donante es expresar la voluntad en el Documento Nacional de Identidad (DNI) y, sobre todo, conversar la decisión con la familia.
Porque detrás de cada donación no solo hay órganos o tejidos: hay historias de amor, solidaridad y vidas que continúan.