En los últimos años, el reciclaje ha comenzado a consolidarse como una herramienta clave dentro
de la agenda de sostenibilidad del Perú. Más allá de su impacto ambiental, representa una
oportunidad concreta para optimizar recursos, mejorar la eficiencia operativa y generar valor
económico.
En esa línea, el país cuenta con un amplio potencial por desarrollar. Según el Ministerio del
Ambiente, en el Perú se generan diariamente alrededor de 23 000 toneladas de residuos, de las
cuales hasta un 78 % podría ser reciclado. Esta cifra abre espacio para avanzar hacia una gestión
más eficiente de los residuos y un mejor aprovechamiento de los recursos.
En este escenario, el papel se posiciona como un insumo estratégico, tanto por su capacidad de
reincorporarse al proceso productivo como por su disponibilidad dentro de las cadenas de
consumo. Esto ha permitido que industrias como la del papel tissue integren el reciclaje como parte
de su operación, demostrando que la sostenibilidad puede vincularse directamente con la eficiencia
y la continuidad del negocio.
Cuando el reciclaje se integra al negocio
Un ejemplo de esta integración es Softys Perú, compañía multilatina enfocada en el desarrollo de
soluciones de cuidado e higiene, que a través de su área “Recuperadora de Papel” recupera,
procesa y reincorpora papel y cartón en su proceso productivo.
Durante 2025, la compañía recuperó 79 389 toneladas de papel y cartón, contribuyendo a la
continuidad de su operación. Actualmente, cerca del 80 % de la fibra utilizada en su producción
proviene de material reciclado, mientras que sus líneas ecológicas alcanzan el 100 % de contenido
reciclado.
“En Softys entendemos el reciclaje como parte de nuestro propósito de cuidado: cuidar los
recursos, a las personas y a las comunidades con las que trabajamos. Integrarlo en nuestra
operación nos permite no solo ser más eficientes, sino también generar un impacto positivo y
sostenible en toda la cadena”, señaló Andrés Ortega, director ejecutivo y gerente general de Softys
Perú.
Escalar el sistema: el principal desafío
El principal desafío está en escalar el sistema al ritmo que exige la industria. Por ello, la empresa
ha consolidado una red de más de 210 proveedores a nivel nacional, a los cuales les brinda
capacitación y acompañamiento técnico. Este enfoque no solo fortalece la calidad y trazabilidad del
proceso, sino que también eleva los estándares operativos dentro de la cadena de reciclaje.
Este avance resulta especialmente relevante en un contexto en el que la formalización comienza a
generar impactos económicos concretos. Según el Ministerio del Ambiente del Perú, entre
setiembre de 2024 y setiembre de 2025, los recicladores formalizados en 11 regiones del país
generaron más de S/ 3,8 millones por la comercialización de residuos valorizables.
Asimismo, la empresa ha reforzado sus acciones de sensibilización junto con municipalidades,
empresas y organizaciones, promoviendo la correcta segregación de residuos. Estas iniciativas
han impactado a más de 1 600 familias vinculadas al reciclaje, contribuyendo a generar ingresos
más estables y sostenibles.
Proyecciones
Con miras a 2026, la compañía proyecta seguir escalando el volumen de papel reciclado en el
país, fortalecer su red de proveedores y promover alianzas que impulsen una mayor cultura de
reciclaje.
“El desafío está en seguir construyendo un sistema donde el reciclaje sea parte de la vida
cotidiana, y donde todos —empresas, ciudadanos y autoridades— podamos aportar desde nuestro
rol, para conseguir este objetivo”, concluyó Ortega.