En el marco del Día Mundial del Reciclaje, cobra especial
relevancia reflexionar sobre la importancia de una correcta gestión de los residuos y el
impacto que tienen nuestras acciones diarias en el cuidado del ambiente. Aunque
reciclar es una práctica cada vez más común, pequeños errores como desechar
materiales sucios, húmedos o mal clasificados pueden hacer que estos pierdan su
valor.
En ese contexto, Ajinomoto del Perú ha logrado valorizar el 99% de sus residuos,
reciclando 125 toneladas provenientes de sus comedores solo en 2025. Con ese
mismo enfoque, la compañía comparte prácticas simples que pueden replicarse en
casa:
- Seca y limpia: Para reciclar correctamente los envases de plástico, como
botellas o recipientes, estos deben enjuagarse y secarse completamente antes
de desecharse, ya que los restos de alimentos o líquidos afectan la calidad del
material. Por ejemplo, los envases de lácteos sin limpiar pueden generar
bacterias y hongos, contaminando el reciclaje y volviéndolo inutilizable para
que instituciones especializadas puedan generar nuevos materiales a partir de
ellos. - Evita la contaminación cruzada: El papel y el cartón pierden su valor
reciclable si entran en contacto con grasa o comida. Por ejemplo, una caja de
pizza manchada de aceite no solo deja de ser aprovechable, sino que puede
contaminar otros materiales reciclables con los que entra en contacto,
provocando que lotes completos terminen descartados y generando más
basura. - Escurre los líquidos: Cuando los desechos orgánicos son utilizados para
generar compostaje, mezclar restos de comida con líquidos como sopas o
bebidas es un error frecuente. El exceso de humedad genera malos olores,
hace más ácido el compost y atrae plagas. Además, dificulta el tratamiento
adecuado de los residuos orgánicos y reduce la calidad del compost final. - Reduce el volumen: Aplastar botellas PET y cajas de cartón puede reducir
hasta en un 70% su volumen. Este simple hábito permite optimizar el espacio
en bolsas, contenedores y camiones de recolección, facilitando el transporte de
una mayor cantidad de material reciclable. Además, disminuye la probabilidad
de que los residuos sean descartados por falta de capacidad en el sistema. - Separa correctamente cada tipo de residuo: No basta con reciclar, pues es
clave clasificar bien desde el origen. Por ejemplo, los restos de frutas y
verduras deben ir separados de plásticos, papel, vidrio y residuos de origen
animal. En el caso del vidrio, es recomendable colocarlo en una bolsa
adicional. Sistemas como el que aplica Ajinomoto del Perú siguen esta lógica
de segregación precisa, lo que permite mantener la calidad de cada residuo y
facilita su tratamiento posterior. Gracias a ello, la empresa logra entregar
mensualmente 5 toneladas de residuos orgánicos para la producción de
compost de alta calidad.
Adoptar estos hábitos en casa no requiere grandes cambios, pero sí constancia.
Cuando los residuos están limpios, secos y bien separados, aumentan
significativamente sus posibilidades de ser reciclados y reincorporados a la cadena
productiva, generando un impacto positivo en la sostenibilidad del planeta. Reciclar
correctamente no es un esfuerzo en vano, cada envase limpio y cada residuo bien
clasificado es una oportunidad menos de contaminar y un paso más hacia un futuro
sostenible.