Lo que comenzó como una aterradora pesadilla, este mal sueño terminó salvándole la vida. La profesora cusqueña Gabina Valencia, de 63 años, soñaba que un bulto crecía dentro de su abdomen y que ella intentaba extraerla con sus propias manos.
Alarmada por aquella experiencia, acudió al Hospital Nacional Adolfo Guevara Velasco de EsSalud Cusco, donde los especialistas descubrieron que la paciente tenía una gigantesca tumoración de más de 25 centímetros de longitud y cerca de cuatro kilogramos de peso que se había desarrollado silenciosamente en su organismo.
Los exámenes especializados determinaron que la masa tumoral se encontraba en una zona altamente compleja, comprimiendo el riñón izquierdo, adherida a la arteria aorta, traccionando el uréter y comprometiendo estructuras cercanas a las costillas, situación que elevaba significativamente el riesgo de la cirugía.
Ante este escenario, un equipo multidisciplinario de especialistas de EsSalud Cusco activó de inmediato el protocolo diagnóstico y la planificación quirúrgica para salvaguardar la vida de la paciente. Gracias a la experiencia y preparación del equipo médico, la profesora Gabina continúa hoy su proceso de recuperación junto a su familia.
“El caso de la señora Gabina nos demuestra la importancia de acudir oportunamente a los controles médicos. Un diagnóstico tardío pudo haber tenido consecuencias mucho más graves”, señaló el doctor Steven Linares, oncólogo de EsSalud Cusco.
El especialista recordó que muchas enfermedades pueden avanzar de manera silenciosa durante años, por lo que exhortó a la población a no minimizar las molestias persistentes ni postergar los chequeos médicos. La historia de Gabina Valencia demuestra que sentir las señales del cuerpo y acudir oportunamente al médico puede marcar la diferencia. La detección temprana y los controles preventivos siguen siendo las herramientas más eficaces para diagnosticar enfermedades a tiempo y acceder a tratamientos oportunos.