Seis hábitos que ayudan a prevenir enfermedades en hombres adultos

Caminar más, mantenerse activo y adoptar rutinas saludables puede marcar una diferencia importante en la salud de los hombres a lo largo del tiempo. La evidencia muestra que pequeños cambios sostenidos en el estilo de vida contribuyen a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes y otros problemas frecuentes en la adultez.

En el caso de los hombres, la especialista advierte que la falta de controles preventivos y la menor frecuencia de consultas médicas pueden influir en diagnósticos tardíos de enfermedades como hipertensión, diabetes o problemas cardiovasculares. “Los hábitos cotidianos tienen un impacto directo en la salud a largo plazo. No se trata de cambios extremos, sino de constancia en acciones simples como moverse más, cuidar la alimentación y realizar controles preventivos”, señala la Dra. Patricia Paredes, Directora Médica de Pacífico Salud..

En ese contexto, la especialista de Pacífico Salud se destacan seis hábitos clave que pueden ayudar a prevenir enfermedades en hombres adultos y fortalecer su bienestar general:

  1. Mantenerse activo durante el día: reducir el sedentarismo es clave. Permanecer muchas horas sentado se asocia con mayor riesgo cardiovascular y metabólico. Incorporar movimiento en la rutina diaria ayuda a mejorar la circulación y la salud general.
  2. Realizar actividad física de forma regular: la actividad física no requiere ser intensa para ser efectiva. Caminar, montar bicicleta o realizar actividades recreativas de forma constante contribuye a fortalecer el corazón, mejorar la resistencia y reducir factores de riesgo asociados a enfermedades crónicas.
  3. Cuidar la alimentación diaria: una alimentación equilibrada ayuda a mantener niveles adecuados de colesterol, presión arterial y glucosa, factores directamente relacionados con el desarrollo de enfermedades crónicas.
  4. Gestionar el estrés de manera saludable: el estrés sostenido puede impactar tanto en la salud física como emocional. Incorporar actividad física, descanso adecuado y momentos de desconexión ayuda a reducir sus efectos en el organismo.
  5. Priorizar el descanso: dormir entre 7 y 9 horas diarias es fundamental para la recuperación del organismo, el equilibrio metabólico y el buen funcionamiento del sistema cardiovascular.
  6. Realizar chequeos médicos preventivos: los controles periódicos permiten identificar factores de riesgo en etapas tempranas, especialmente en enfermedades que pueden no presentar síntomas iniciales.

¿Cuánto ejercicio se recomienda?

De acuerdo con las Directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre actividad física y hábitos sedentarios, los adultos deberían realizar entre 150 y 300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, o entre 75 y 150 minutos de actividad vigorosa.

En línea con estas recomendaciones, se sugiere realizar al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada. Esto puede lograrse mediante actividades cotidianas como caminar a paso ligero, montar bicicleta, bailar o practicar algún deporte recreativo. “Lo importante es entender que el movimiento forma parte del cuidado de la salud. Pequeños cambios en la rutina pueden generar beneficios importantes cuando se mantienen en el tiempo”, concluye la Dra. Paredes.

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