La influencia de un padre va mucho más allá del sustento económico. Su presencia emocional, la forma en que escucha, valida emociones y participa en la vida cotidiana de sus hijos tiene un impacto directo en el desarrollo de la autoestima y la seguridad emocional durante la infancia y adolescencia.
“Cuando un padre escucha, acompaña y reconoce los logros de sus hijos, les transmite un mensaje fundamental de ser valiosos y capaces. Esa validación es una de las bases de una autoestima saludable”, explica la Dra. María Elena Escuza, directora de la carrera de Psicología de la Universidad Norbert Wiener.
La calidad del vínculo suele ser más importante que la cantidad de tiempo compartido. De hecho, dedicar apenas 20 minutos al día a una conexión genuina puede generar más seguridad emocional que pasar largas horas juntos sin una interacción significativa. Actividades simples como compartir el desayuno, conversar durante el trayecto al colegio, leer juntos o escuchar sin distracciones fortalecen el vínculo afectivo.
En el marco del Día del Padre, la psicóloga comparte cinco señales de una paternidad emocionalmente presente:
Escucha activamente: Presta atención a lo que el niño o adolescente siente y piensa sin minimizar sus emociones.
Valida sus sentimientos: Reconoce el miedo, la tristeza o la frustración como emociones legítimas, en lugar de responder con frases como “no es para tanto”.
Se involucra en su mundo: Conoce sus amistades, actividades, gustos y preocupaciones, demostrando que lo que es importante para el hijo también lo es para él.
Promueve la autonomía: Permite que sus hijos enfrenten desafíos acordes a su edad y aprendan de sus errores sin sobreprotegerlos.
Cumple sus promesas y mantiene rutinas: Los pequeños rituales compartidos fortalecen la confianza y brindan estabilidad emocional.
Cuando estos vínculos son débiles o inconsistentes, pueden aparecer señales de alerta como aislamiento, timidez extrema, necesidad constante de aprobación, perfeccionismo excesivo o dificultades para establecer límites saludables.
Comparar constantemente a los hijos, invalidar sus emociones, condicionar el afecto a los resultados académicos o sobreprotegerlos puede afectar su seguridad emocional y la percepción que construyen de sí mismos.
«Un padre no solo influye en el bienestar de sus hijos durante la niñez. La manera en que los trata contribuye a formar la percepción que tendrán de sí mismos, sus relaciones futuras y la forma en que enfrentarán los desafíos de la vida», concluye la especialista de la Universidad Norbert Wiener.