¿Qué hábitos debemos adoptar para envejecer saludablemente?

Los adultos de hoy pueden adoptar medidas que les permitan envejecer de forma saludable, considerando tanto la salud física como la mental en un contexto social y cultural que redefine el modelo tradicional de vejez.

El Dr. Joaquín Mateu Mollá, director de la Maestría Oficial en Gerontología y Atención Centrada en la Persona de la Universidad Internacional de Valencia, perteneciente a la red de educación superior Planeta Formación y Universidades, da consejos para proyectar una vejez saludable y adaptada a los nuevos tiempos.

Aunque la esperanza de vida aumenta, no siempre lo hace la calidad de vida. La incertidumbre económica, la baja natalidad y los problemas de salud mental, así como la soledad, son algunas de las preocupaciones de las futuras personas mayores.

Sin embargo, este escenario también abre oportunidades para construir redes afectivas más diversas y nuevos paradigmas de vejez, según Joaquín Mateu Mollá, docente de la Maestría Oficial en Gerontología y Atención Centrada en la Persona de la Universidad Internacional de Valencia – VIU, perteneciente a la red de educación superior Planeta Formación y Universidades.

«Los índices de natalidad han descendido hasta niveles sin precedentes, por lo que se prevé un cierto riesgo de que se resientan las relaciones intergeneracionales», explica el experto. «Pese a todo, esto no tiene por qué suponer una soledad indeseada durante la vejez, pues siempre existe la posibilidad de afianzar vínculos de otra naturaleza que puedan ser significativos y profundos, como los de amistad y compañerismo».

El estrés y su impacto en la salud mental

La salud mental es uno de los factores cruciales que determinarán la forma de envejecer de las nuevas generaciones. Una de las mayores afecciones es el estrés que, si bien forma parte natural de la vida, la manera en que se gestiona puede marcar la diferencia.

Aunque el estrés en sí mismo no es algo negativo —es un impulso natural e instintivo del organismo ante amenazas—, sí hay que cuidar que no se convierta en una constante o se normalice como estilo de vida. Cuando el detonante del estrés dura demasiado y se vuelve incontrolable, se genera algo conocido como «desesperanza aprendida».

«La desesperanza aprendida es un fenómeno complejo que precipita síntomas de ansiedad y depresión, por lo que acaba convirtiéndose en un problema de salud mental potencialmente severo», advierte el Dr. Mateu Mollá. «La evidencia apunta a que cada vez es más común y a que quizá se trate de uno de los motivos tras el aumento de estos trastornos en la población general. Sin medidas políticas contundentes y claras, no hará más que exacerbarse con el devenir de los años».

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