Hidratar y humectar suelen confundirse en las rutinas de cuidado de la piel, pero cumplen funciones distintas. No diferenciarlos es uno de los errores más frecuentes en el skincare y puede hacer que la piel no reciba el cuidado que realmente necesita.
“Hidratar significa aportar agua a la piel, mientras que humectar implica sellar esa hidratación para evitar que se pierda. Son procesos diferentes, pero complementarios”, explica la Mg. Raquel Quincho Jara, coordinadora académica de la carrera de Cosmiatría de la Escuela de Belleza y Estética Carrión
Según la especialista, uno de los errores más comunes es pensar que una crema basta para mantener la piel saludable, cuando muchas veces solo se está humectando sin haber hidratado previamente. También ocurre lo contrario: usar productos hidratantes sin aplicar después uno que ayude a retener esa humedad, lo que favorece la pérdida de agua y aumenta la resequedad.
Las señales de que la piel no está correctamente hidratada incluyen opacidad, tirantez, líneas finas más marcadas y pérdida de elasticidad. En cambio, cuando falta humectación, pueden aparecer descamación, aspereza y sensación de sequedad constante, incluso después de aplicar productos.
Entre los activos más utilizados, destacan ingredientes como el ácido hialurónico, la glicerina, el aloe vera, el pantenol y la urea en bajas concentraciones, que ayudan a atraer y retener agua en la piel. Por otro lado, las ceramidas, los aceites vegetales, la manteca de karité y el escualeno permiten sellar esa hidratación y reforzar la barrera cutánea.
El tipo de piel y la edad también influyen en la elección de estos productos. Mientras que las pieles secas requieren una combinación de hidratación y humectación más intensa, las pieles grasas necesitan fórmulas ligeras y no comedogénicas. Además, con el paso de los años, la piel pierde capacidad de retener agua y lípidos, por lo que se vuelve necesario reforzar ambos procesos.
“Una rutina efectiva debe incluir primero un producto hidratante y luego uno humectante. La clave no está en usar muchos productos, sino en entender qué necesita la piel y ser constante en su cuidado”, concluye la Mag. Quincho.
