La industria de juegos de azar en el Perú, que comprende casinos, tragamonedas y plataformas digitales de apuestas a distancia, aporta más de S/ 120 millones al desarrollo y la promoción turística del país, consolidándose como una fuente estratégica de financiamiento para el sector. Estos recursos, provenientes de la recaudación impositiva aplicada tanto a operaciones presenciales como en línea, son canalizados parcialmente al Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur) para financiar acciones de promoción, infraestructura y fiscalización turística a nivel nacional.
Distribución de recursos según modalidad
En el caso de los casinos y tragamonedas presenciales, el 60% de lo recaudado se destina a las municipalidades provinciales y distritales donde operan estos negocios, el 15% al Mincetur, el 10% al Instituto Peruano del Deporte (IPD) y el 15% al Tesoro Público.
En el ámbito online, la distribución difiere: el 40% se asigna al Mincetur, el 20% a programas de salud mental, otro 20% al IPD y el 20% restante al Tesoro Público.
Riesgos en la industria por sobrerregulación tributaria
Según Fernando Calderón, presidente de la Sociedad Nacional de Juegos de Azar (SONAJA), pese al importante aporte del sector, la categoría de juego presencial enfrenta una contracción sostenida, con reducción de locales y menores niveles de ingresos respecto al periodo prepandemia. El ejecutivo señaló que esta situación responde, en gran medida, a una «sobrerregulación tributaria», especialmente por la aplicación del Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) a ambas modalidades, el cual se considera «antitécnico», debido a que una carga fiscal excesiva no elimina la demanda, sino que incentiva el uso de plataformas ilegales extranjeras, afectando la recaudación del Estado y la formalización del sector.
“La sobreimposición generada por el Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) está asfixiando al juego presencial, los locales formales están cerrando sus puertas, trabajadores están perdiendo sus empleos y, paradójicamente, la recaudación del Impuesto al Juego retrocede en lugar de crecer. Un impuesto que destruye la base que grava no es una política fiscal, es un error que hay que corregir, de otro el ISC, tal como está diseñado técnicamente pone en grave riesgo también al juego online legal, aquél que opera con licencias y autorizaciones del Estado. Si se mantiene esta carga desproporcionada, los operadores formales no podrán competir y los jugadores migrarán inevitablemente hacia plataformas ilegales que no pagan impuestos, no protegen al consumidor y no contribuyen al país. Bajo esta dinámica se estará financiando indirectamente la informalidad”, sostuvo Fernando Calderón.
