Cinco claves para fortalecer la seguridad y salud en entornos industriales

En entornos industriales, la seguridad y la salud en el trabajo siguen cobrando mayor relevancia, ya que fortalecer una cultura preventiva no solo contribuye a reducir riesgos, sino también a proteger a las personas, mejorar el desempeño y asegurar la continuidad de las operaciones. Más allá del cumplimiento normativo, este enfoque exige hoy promover entornos en los que la prevención forme parte de la rutina diaria. En esa línea, un estudio del Instituto Nacional de Seguridad y Salud Ocupacional (NIOSH) señala que la implementación de programas de seguridad puede reducir hasta en un 50% la incidencia de accidentes laborales.

“Hablar de seguridad en Cementos Pacasmayo es hablar de las familias que confían en que volveremos a casa sanos y seguros cada día. Por eso, más allá de los protocolos, impulsamos una cultura preventiva donde las personas son lo primero, sostenida en la capacitación continua, el liderazgo cercano y la confianza para reportar riesgos y aprender de ellos. Así, la seguridad y la salud se convierten en una responsabilidad compartida en el día a día”, indicó Marco Morales, gerente central de Seguridad y Medio Ambiente de Cementos Pacasmayo, quien además comparte cinco claves para fortalecer la seguridad y la salud en el trabajo.

  • Integrar la seguridad en cada decisión operativa: La seguridad y la salud en el trabajo no son un requisito, son un criterio de decisión. Cuando se incorporan desde la planificación hasta la ejecución, permiten anticipar riesgos, optimizar los procesos, implementar controles efectivos y asegurar la continuidad de la operación, protegiendo lo más valioso: las personas.
  • Reforzar la capacitación continua para anticipar riesgos y fortalecer conductas seguras: La formación no se mide solo por la ausencia de accidentes, sino por la capacidad de anticiparse a ellos brindando el conocimiento necesario para que los colaboradores puedan identificar los peligros, dimensionarlos y definir controles adecuados. Por eso, la capacitación se enfoca en desarrollar criterios para identificar riesgos a tiempo y tomar decisiones seguras en campo. En 2024, Pacasmayo realizó cuatro formaciones obligatorias y certificadas en Seguridad y Salud en el Trabajo y acumuló 12,886 horas de capacitación orientadas a este enfoque preventivo.
  • Impulsar el liderazgo como habilitador de la seguridad: La seguridad no se delega, se lidera. El rol del líder no es solo promover conductas, sino integrar la gestión del riesgo en cada decisión operativa y manifestando su preocupación a través de sus acciones en campo que permitan que los colaboradores tengan ambientes seguros para desarrollar sus actividades. Cuando los responsables de equipo priorizan la seguridad desde la planificación hasta la ejecución, acompañan a los colaboradores con un liderazgo visible enfocado en las zonas de mayor peligro, aplicando controles preventivos para anticiparse a las desviaciones y actuar a tiempo. Así, la seguridad deja de ser un mensaje y se convierte en una práctica sostenida en toda la organización.
  • Fortalecer sistemas de gestión respaldados por estándares internacionales: Más que un marco de cumplimiento, los sistemas de gestión permiten ordenar la toma de decisiones en seguridad y escalar buenas prácticas en toda la operación. En esa línea, Pacasmayo cuenta con la certificación ISO 45001 y un Sistema de Gestión de SST que alcanza a 1,966 empleados y 4,723 contratistas. Esto facilita una gestión consistente de los riesgos, con criterios comunes y controles aplicados de manera transversal que permiten la reducción de la probabilidad de accidentes..
  • Promover el orden y la identificación oportuna de riesgos: El orden en la operación no responde solo a eficiencia, sino a anticipación. Hace visibles las desviaciones y permite actuar antes de que se conviertan en incidentes. Bajo este enfoque, la Evaluación de Riesgos y Determinación de Controles (IPERC) se convierte en una herramienta dinámica para releer los riesgos y ajustar controles de forma permanente.

Hoy el desafío no es definir más lineamientos, sino llevar la seguridad a la toma de decisiones diarias. Integrarla en la operación, intervenir a tiempo y sostener ese estándar en cada nivel es lo que marca la diferencia. Porque, finalmente, el éxito de una empresa no solo se mide por sus resultados, sino por su capacidad de proteger lo más importante: las personas.

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