La esquizofrenia es uno de los principales desafíos en salud mental en el Perú, no solo por el número de personas afectadas, sino por la brecha que hay entre la aparición de los primeros síntomas y el acceso oportuno a una atención moderna especializada. La baja adherencia es uno de los principales factores de recaída y rehospitalización.
De acuerdo con cifras oficiales del Ministerio de Salud (Minsa), en el país, durante el 2024, se registran más de 71 mil casos atendidos por psicosis, cifra que incluye esquizofrenia en establecimientos públicos, una cifra que refleja la magnitud del trastorno y su impacto en el sistema de salud.
Existe una brecha de acceso al manejo de salud mental superior al 80% en nuestro país, principalmente en personas en situación de pobreza y pobreza extrema, una cifra exacerbada por la centralización de los servicios especializados en Lima y la falta de continuidad en el primer nivel de atención.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que la esquizofrenia es un trastorno mental grave pero tratable, y hoy en día existen opciones eficaces de atención para la esquizofrenia y que, con un abordaje adecuado, al menos una de cada tres personas puede lograr una recuperación completa. El objetivo terapéutico actual ya no es solo controlar síntomas, sino preservar funcionalidad a largo plazo.
Esta enfermedad puede provocar una mezcla de alucinaciones, delirios, pensamientos y comportamientos desorganizados. Las alucinaciones implican ver cosas o escuchar voces que otros no observan. Las ilusiones implican creencias firmes sobre cosas que no son ciertas. Las personas con esquizofrenia pueden parecer perder el contacto con la realidad, lo que puede dificultar mucho la vida diaria.
“Desde el ámbito clínico, pueden presentarse señales tempranas que aparecen de forma gradual como aislamiento social, suspicacia o desconfianza marcada, y dificultades en el pensamiento o el lenguaje, las cuales pueden confundirse con estrés, depresión u otros problemas emocionales. Por ello, ante síntomas persistentes o cambios importantes en la conducta, es clave buscar una evaluación profesional. La esquizofrenia es una condición de curso crónico que suele requerir tratamiento a largo plazo y seguimiento continuo, el cual puede incluir medicación, psicoterapia y apoyo para el desarrollo de habilidades y actividades de la vida diaria”, comenta el neurólogo Juan José Pereyra, médico de enlace científico de Adium Perú.
Nuevos objetivos terapéuticos para la salud mental:
Tradicionalmente, el tratamiento de la esquizofrenia ha estado centrado en el control de los síntomas psicóticos. Hoy, la atención también considera otros aspectos relevantes para la persona, como la continuidad del tratamiento, la funcionalidad y la calidad de vida.
En la actualidad, el abordaje de la esquizofrenia contempla distintas alternativas terapéuticas y de acompañamiento que deben ser evaluadas de manera individual por el profesional de salud, según las necesidades de cada persona. “Hoy el objetivo no es únicamente reducir los síntomas, sino favorecer la continuidad de la atención y apoyar la funcionalidad, la autonomía y la calidad de vida de las personas. Por ello, es fundamental una evaluación oportuna, el seguimiento especializado y un plan de tratamiento individualizado, en diálogo con el paciente y su entorno”, comenta el doctor Pereyra.
Este nuevo enfoque incorpora metas como la funcionalidad cognitiva y social que podrían favorecer la inclusión social de las personas que sufren de esquizofrenia gracias a la adherencia sostenida al tratamiento