Pobreza monetaria retrocede en 2025: más de medio millón de personas salieron de esta condición

 La pobreza monetaria en el Perú se redujo a 25,7% en 2025, desde el 27,6% registrado en 2024, según informó hoy el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). Esta caída de 1,9 puntos porcentuales con respecto a 2024 (27,6%) representó que alrededor de 567 mil personas salieran de la pobreza.  

En tanto, la pobreza extrema disminuyó a 4,7% en 2025, lo que implicó que más de 250 mil personas salieran de esta condición. De hecho, se trata de la situación más crítica de la pobreza: hogares cuyos ingresos no alcanzan para cubrir siquiera lo necesario para alimentarse adecuadamente día a día.

“El avance reciente confirma una tendencia alentadora: la pobreza continúa disminuyendo, aunque de forma gradual. Este resultado refleja una base sobre la cual se puede seguir construyendo. Para acelerar este progreso, es fundamental fortalecer los motores que históricamente han permitido reducciones más sostenidas, como el crecimiento económico y la generación de empleo, consolidando así una trayectoria de mejora más dinámica y duradera”, comentó Oswaldo Molina, director ejecutivo de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES) y profesor de la Universidad del Pacífico (UP).

Pese a la mejora registrada, el país aún se mantiene lejos de los niveles prepandemia: en 2019, la pobreza alcanzaba el 20,2%.

Además, destaca un cambio estructural en la composición de la pobreza: su creciente urbanización. En 2019, el 56,7% de las personas en situación de pobreza residía en ciudades; para 2025, esta proporción se elevó a 73,1%. Esto evidencia mayores dificultades para contener el repunte de la pobreza en ámbitos urbanos y plantea la necesidad de reorientar la política pública hacia estos espacios.

La tendencia es aún más notoria en pobreza extrema: mientras que en 2019 el 5,1% de los pobres extremos vivía en Lima Metropolitana, hoy esta cifra alcanza el 25,6%, reflejando una presión creciente sobre las ciudades y sus mercados laborales.

A nivel regional, las brechas son aún más marcadas. Departamentos como Cajamarca, Loreto, Puno, Pasco y Huánuco registran niveles de pobreza entre 35,7% y 41%, muy por encima del promedio nacional. Además, en regiones como Tumbes, Ayacucho, Huancavelica, Lambayeque, Cusco y Áncash, la pobreza incluso se incrementó ligeramente.

Sin crecimiento económico, la reducción de la pobreza no será sostenible

Las regiones donde más se redujo la pobreza muestran un patrón claro: mayor dinamismo económico. Por ejemplo, Tacna registró una caída de 6,6 puntos porcentuales en la cifra de pobreza, impulsada por el crecimiento de sectores como agropecuario y minería, lo que se tradujo en mayor empleo e ingresos.

De manera similar, Ucayali redujo su pobreza en 5,3 puntos porcentuales, explicado por la expansión de actividades como agropecuario y comercio, junto con un aumento en la población ocupada.

En contraste, Tumbes experimentó un aumento de la pobreza de 1,4 puntos porcentuales, en un contexto donde la actividad económica se vio afectada por la contracción de sectores como construcción y agropecuario, lo que impactó en el empleo.

“La evidencia es clara: cuando la economía crece y genera empleo, la pobreza se reduce; cuando se desacelera, los avances se frenan o incluso retroceden. En ese sentido, el principal desafío de la política pública, además de continuar impulsando los programas sociales, es reactivar el crecimiento económico y la generación de oportunidades, especialmente en regiones”, comentó el especialista.

El Perú enfrenta hoy un punto de inflexión. Si bien la pobreza está retrocediendo, lo hace a un ritmo que no permite cerrar rápidamente la brecha generada por la pandemia. Hacia adelante, impulsar una agenda centrada en crecimiento, inversión y empleo formal será fundamental para lograr una reducción sostenida de la pobreza.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *