La Cooperativa de Ahorro y Crédito Santa Isabel anunció el inicio
formal de sus operaciones en Lima, como parte de un plan de crecimiento ordenado y
sostenido que comenzó hace una década en Piura. La entidad, que nació con el propósito
de cerrar la brecha de acceso al financiamiento formal para pequeños emprendedores,
llega a la capital respaldada por una sólida gestión patrimonial y un crecimiento financiero
responsable, consolidándose como una de las cooperativas con mayor expansión en el
norte del país. Actualmente, tiene presencia en tres distritos de Lima, con dos centros de
negocios ubicados en Los Olivos y Puente Piedra, además de una agencia informativa en
San Isidro. Como parte de esta primera etapa de expansión, proyecta sumar otras cuatro
sedes en distritos como Ventanilla y Comas antes de finalizar el año, alcanzando un total de
siete centros de negocios en la capital.
“Empezamos en Piura, nuestra ciudad de origen, y desde el norte del país construimos un
modelo sólido, ordenado y cercano al emprendedor. Durante los últimos 10 años hemos
fortalecido ese crecimiento con presencia en regiones como Piura, Lambayeque, La
Libertad, Áncash, Tumbes, Cajamarca y Amazonas. Hoy damos el siguiente paso llegando a
Lima, con experiencia, un propósito claro y un modelo que ya ha demostrado que
funciona”, señaló Jorge Molina Briceño. La organización, que agrupa a más de 250,000
socios en el norte peruano, ha consolidado su crecimiento sobre un modelo de crédito
grupal en el que el 90% de sus socios son mujeres emprendedoras, un perfil que la entidad
busca seguir impulsando también en la capital.
Detrás de la llegada a la capital hay dos motores poco visibles para el público, pero
decisivos para el modelo: la digitalización integral de los procesos y un centro de
capacitación propio, bajo un modelo de universidad corporativa. La primera permite operar
con desembolsos 100% digitales y facilita su crecimiento, permitiendo atender a más socios
de manera ágil y eficiente; la segunda garantiza que cada colaborador esté preparado para
atender correctamente a los socios, ejecutar bien el modelo y sostener la calidad del
servicio en cada centro de negocios. A ello se suma una cultura organizacional basada en
valores como la excelencia, la pasión, la integridad, el servicio y la solidaridad, pilares que
han acompañado el crecimiento de Santa Isabel desde sus inicios. “No cualquiera puede
trabajar en Santa Isabel: cada colaborador pasa por procesos de capacitación y formación
constantes, y ese es uno de los factores detrás de los resultados que hoy tenemos”, explica
Jorge Molina Briceño.
La propuesta de valor busca diferenciarse de los actores consolidados del mercado limeño
no desde el producto, sino desde una relación integral y cercana, constante y de confianza
con el socio. Santa Isabel no solo otorga créditos: impulsa el desarrollo de emprendedores
a través de acompañamiento permanente, educación financiera y beneficios que mejoran
su calidad de vida y la de sus familias, como convenios de salud y espacios formativos. “No
solo damos créditos: acompañamos al emprendedor en su día a día, impulsando su
crecimiento y el de su familia”, señala el ejecutivo.
En un contexto en que el sector cooperativo peruano carga con una reputación
deteriorada —marcada por quiebras e intervenciones regulatorias—, Santa Isabel apuesta
por un crecimiento ordenado y por la confianza como activo estratégico: «La confianza no
se pide, se gana. Y nosotros la hemos construido en el tiempo, con hechos.»
La meta para el cierre de 2026 es alcanzar 20,000 socios en los principales distritos de
Lima, con una expansión que, según la institución, privilegiará el impacto y la calidad del
servicio por encima de la velocidad. A cinco años, la cooperativa proyecta alcanzar
cobertura nacional, completando su arco de crecimiento con una llegada gradual al sur del
país. «Crecer bien es más importante que crecer rápido», resume Molina.
Sobre Santa Isabel
Fundada hace 10 años en Piura, Cooperativa Santa Isabel es una institución financiera
especializada en microcrédito orientada al emprendedor de base. Opera con más de
250,000 socios en cuatro regiones del norte del Perú —Piura, Lambayeque, La Libertad,
Ancash, Tumbes, Cajamarca, Amazonas y Lima —, con más del 90% de su cartera en manos
de mujeres emprendedoras. Cuenta con desembolso 100% digital, una universidad
corporativa que forma a su equipo de manera continua y un ecosistema de servicios que
complementa el crédito con educación financiera, salud y programas para las familias de
sus socios.