Después de interrumpir los GLP-1: qué hábitos se mantienen y cuáles se revierten

Los GLP-1, medicamentos para pérdida de peso, suelen asociarse con la idea de comer menos. Sin embargo, una investigación de BCG Center for Customer Insight (CCI), How GLP-1 Users Are Reshaping Consumer Spending Beyond Food, muestra que su uso también está relacionado con cambios en el tipo de alimentos elegidos, las rutinas de bienestar y los hábitos de otros integrantes del hogar.

BCG CCI encuestó a más de 1.500 usuarios de GLP-1 en nueve mercados. Los resultados muestran una mayor atención a productos asociados con proteína, fibra y porciones más cuidadas, junto con una reducción del gasto en alcohol, chocolate, caramelos y golosinas.

“Lo que vemos es un consumidor más atento a la función, con foco en proteína, fibra y porciones más cuidadas. Y el punto clave es la diversidad. Hay quienes lo viven como una optimización de estilo de vida, otros como manejo de enfermedad y otros como transformación estética. Esa diferencia importa para anticipar hacia dónde puede moverse la demanda”, mencionó Alfonso Astudillo, Managing Director & Partner de BCG.

Más frutas, verduras, proteína y fibra

Los usuarios encuestados reportan cambios consistentes en sus compras de alimentos y bebidas:

15% más de gasto en frutas y verduras.

11% más en carne y proteína.

10% más en fibra y granos integrales.

11% menos en alcohol.

11% menos en chocolate.

14% menos en caramelos y golosinas.

Además, 37% de los usuarios señala que elige productos por su función, como un mayor contenido de proteína o fibra, por encima de quienes declaran optar por alternativas premium comparables.

Los hallazgos sugieren que la experiencia de uso no solo está relacionada con una reducción del consumo. También puede modificar la composición de la alimentación y aumentar el interés por productos vinculados con determinadas funciones nutricionales.

Los cambios alcanzan a otros integrantes del hogar

El efecto no se limita necesariamente a la persona que utiliza el medicamento. Cerca del 70% de los usuarios afirma que sus convivientes también cambiaron lo que comen y beben.

Esto indica que las nuevas decisiones de alimentación pueden trasladarse a las compras y comidas compartidas dentro del hogar. Así, el cambio puede extenderse a personas que no utilizan GLP-1, pero que forman parte de la misma dinámica familiar.

Interrupciones, retornos y hábitos que permanecen

Los datos también muestran que el uso de GLP-1 puede incluir periodos de interrupción y reinicio.

Cerca de 60% de quienes interrumpieron el uso dice que planea retomarlo. Asimismo, 10% de los usuarios activos declara que entra y sale del tratamiento.

Aunque algunos hábitos alimentarios suelen volver con el tiempo después de una pausa, entre 20% y 40% de determinados hábitos de bienestar se mantienen incluso después de interrumpir el uso. Entre ellos se encuentran el gimnasio, el consumo de suplementos y las rutinas de belleza.

Los resultados sugieren que algunos cambios pueden estar directamente relacionados con el periodo de uso, mientras que otros pueden integrarse de manera más duradera en la rutina de las personas.

No existe una única experiencia de uso

La investigación identifica cuatro perfiles de usuarios de GLP-1:

  • 41% son “Optimizadores del estilo de vida”. Construyen hábitos de bienestar alrededor del uso de GLP-1.
  • 27% son “Gestores de la enfermedad”. Se enfocan en su condición médica y en gestionar efectos asociados.
  • 19% son “Transformadores estéticos”. Muestran un mayor interés por belleza y cuidado personal.
  • 13% son “Comprometidos al cien por ciento”. Reorganizan distintas dimensiones de su vida alrededor del cambio.

Estos perfiles muestran que no todas las personas se relacionan de la misma manera con los GLP-1. Para algunas, el uso forma parte de una optimización más amplia de su estilo de vida; para otras, está vinculado principalmente con el manejo de una enfermedad o con una transformación estética.

En conjunto, los resultados reflejan que el impacto de los GLP-1 puede abarcar la alimentación, las rutinas de bienestar y las dinámicas del hogar, más allá de la idea inicial de simplemente comer menos.

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