Las empresas destinan cada vez más recursos a la adquisición de software de gestión, plataformas de automatización y herramientas de análisis de datos. Sin embargo, la inversión tecnológica no siempre se traduce en una operación más eficiente. En muchos casos, los sistemas están implementados, pero sus funcionalidades son utilizadas solo parcialmente, limitando los beneficios esperados y reduciendo el retorno de la inversión.
Esta situación suele pasar desapercibida porque la tecnología está presente dentro de la organización. No obstante, en el día a día persisten tareas manuales, procesos duplicados y dificultades para acceder a información confiable y oportuna.
“Muchas empresas creen que la transformación digital termina cuando se implementa una plataforma. En realidad, el verdadero retorno de la inversión se produce cuando las personas incorporan la tecnología en sus procesos diarios y aprovechan las herramientas disponibles para trabajar de manera más eficiente”, explica Rigoberto Caballero, Country Manager de Defontana en Perú.
El experto señala que este escenario es frecuente en organizaciones que disponen de herramientas capaces de automatizar procesos, generar reportes en tiempo real e integrar información de distintas áreas, pero que siguen recurriendo a hojas de cálculo y tareas manuales, lo que puede generar retrasos operativos, errores en la gestión de datos y una toma de decisiones menos eficiente.
Señales de que la tecnología está siendo subutilizada
El Country Manager de Defontana, indica que existen algunos indicadores que permiten identificar cuándo una empresa no está obteniendo el máximo valor de las herramientas que ya tiene implementadas:
- Los reportes se elaboran manualmente a pesar de que el sistema puede generarlos automáticamente.
- Los colaboradores deben exportar constantemente información a hojas de cálculo para completar procesos.
- Existen múltiples versiones de un mismo dato en diferentes áreas de la organización.
- La información financiera, comercial u operativa se encuentra dispersa en distintas plataformas.
- La generación de indicadores requiere consolidar datos manualmente desde varias fuentes.
Según Caballero de Defontana en Perú, detrás de esta situación suelen existir tres factores principales:
1. Falta de capacitación continua: Muchas organizaciones realizan entrenamientos durante la implementación de una nueva herramienta, pero posteriormente dejan de reforzar conocimientos o actualizar a los usuarios sobre nuevas funcionalidades disponibles.
2. Resistencia al cambio: La adopción tecnológica implica modificar hábitos de trabajo. Cuando no existe una estrategia de acompañamiento, es común que los equipos regresen a procesos tradicionales aun cuando cuentan con herramientas más eficientes.
3. Escaso involucramiento de los líderes: La adopción disminuye cuando las jefaturas no promueven activamente el uso de las plataformas ni incorporan la información generada por estas en la gestión diaria del negocio. Para el ejecutivo, la capacitación y la gestión del cambio deben considerarse parte integral de cualquier proyecto tecnológico y no una etapa posterior.
“Las empresas suelen calcular cuánto cuesta implementar una solución, pero pocas analizan cuánto valor dejan de capturar cuando esta no se utiliza plenamente. En muchos casos, el desafío no está en adquirir más tecnología, sino en aprovechar mejor la que ya existe”, sostiene.
Para muchas organizaciones, el desafío ya no es adquirir más tecnología, sino obtener un mayor valor de la que ya poseen. La diferencia entre una inversión rentable y una desaprovechada suele estar menos en el software y más en el nivel de adopción que logran los equipos que lo utilizan cada día.