8 de cada 10 peruanos exigen a los restaurantes reducir el desperdicio

La sostenibilidad ha dejado de ser una tendencia para convertirse también en una exigencia concreta en las decisiones de consumo. Así lo evidencia el más reciente Barómetro de Alimentos de Edenred, que revela que el 82% de los trabajadores peruanos está preocupado por el desperdicio de alimentos, mientras que un 83% quiere saber qué restaurantes están tomando acciones para combatirlo.

Este cambio marca un punto de inflexión en la relación entre consumidores y restaurantes. Hoy, además del precio y la calidad, los comensales valoran cada vez más el impacto ambiental de lo que consumen, impulsando una transformación en toda la cadena gastronómica.

“Estamos viendo un consumidor mucho más informado y exigente, que no solo busca alimentarse bien, sino también hacerlo de manera responsable con el entorno. La comida ya no es solo una decisión individual, sino también ambiental”, señala Carlos Loayza, Gerente de Marketing & Producto de Edenred en Perú.

Consumidor más consciente

El estudio muestra que esta preocupación no es aislada. Se enmarca en un contexto donde los trabajadores priorizan la alimentación dentro de su presupuesto y prestan mayor atención a la calidad y origen de los alimentos. En este escenario, la sostenibilidad en este ámbito se posiciona como un nuevo criterio de elección.

Esta mayor conciencia genera cierta presión en los restaurantes, que enfrentan el desafío de adaptar sus operaciones a prácticas como optimizar sus procesos para reducir mermas, hasta transparentar sus acciones frente al cliente. Entre las medidas más valoradas por los usuarios destaca la posibilidad de llevarse las sobras: un 75% de los encuestados considera importante que los restaurantes ofrezcan opciones para no desperdiciar alimentos, como bolsas para llevar. 

Estos resultados reflejan cómo los criterios ESG (Environmental, Social, and Governance) están ganando relevancia en la industria alimentaria. Para las empresas, esto representa una oportunidad para diferenciarse y conectar con una demanda en evolución. En un contexto donde más del 90% de los trabajadores considera importante promover una nutrición equilibrada y sostenible, el mensaje es claro: la alimentación del futuro debe ser también responsable con el planeta.

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