La transformación digital ha dejado de ser un tema exclusivo de innovación tecnológica para convertirse en una necesidad estratégica de gobernanza corporativa. En el Perú, el avance hacia la digitalización de juntas generales de accionistas y asambleas, como las de tenedores de bonos, se ha vuelto más tangible gracias a un marco legal favorable, el desarrollo de soluciones digitales especializadas y la creciente demanda por procesos más eficientes, seguros e inclusivos.
“La normativa vigente permite a las empresas celebrar juntas y asambleas de manera remota utilizando plataformas digitales. La Ley General de Sociedades incorpora el artículo 21-A, que habilita el uso de medios electrónicos para estas reuniones, y normas complementarias como la Resolución de la Superintendencia del Mercado de Valores N.º 050-2020 establecen lineamientos claros para asegurar la transparencia, validez jurídica y el respeto a los derechos de los accionistas”, señaló Felipe Lorca, gerente general de EVoting, empresa que ha realizado más de 1,000 juntas y asambleas en su historia.
Lejos de ser una solución exclusiva para grandes corporaciones, su flexibilidad permite adaptarse a distintos tipos de asambleas, incluyendo aquellas tradicionalmente consideradas complejas por su alcance internacional o por el tipo de activos involucrados. Es el caso, por ejemplo, de una asamblea de tenedores de bonos. Estos encuentros, que solían organizarse de forma presencial y con alta exigencia jurídica, ahora pueden digitalizarse íntegramente: desde el envío de credenciales electrónicas y la verificación de identidad en línea, hasta la realización del evento con votaciones, participación activa desde cualquier parte del mundo y la emisión automática de actas certificadas.
El impulso hacia esta transformación responde también a nuevas exigencias del entorno económico y social. Inversionistas, organismos reguladores y grupos de interés demandan procesos más transparentes y trazables que no solo cumplan con la ley, sino que además fortalezcan la reputación institucional de las organizaciones.
“El momento es propicio. Por un lado, la legislación nacional avanza hacia la consolidación de un ecosistema digital sólido, incluso más allá del ámbito corporativo, como se observa en los recientes desarrollos en torno al voto digital en procesos electorales. Por otro lado, la tecnología ya se encuentra disponible, probada y con casos de éxito tangibles. La madurez digital de los usuarios y el contexto pospandemia también han contribuido a derribar las resistencias culturales que antes frenaban su adopción”, precisó Lorca.
La digitalización de juntas y asambleas mediante votación electrónica no es solo una mejora operativa. Representa una nueva forma de construir gobernanza corporativa, abrir espacios de participación efectiva y proyectar una imagen institucional moderna, acorde con los desafíos del siglo XXI. Desde asambleas de tenedores de oro hasta juntas de accionistas de pequeñas empresas familiares, el país ya cuenta con las herramientas para hacerlo posible.
