Cinco fallas que afectan calidad de servicio y cómo prevenirlos

Lima.- El manejo administrativo inadecuado se ha convertido en uno de los principales obstáculos para garantizar una atención médica segura y eficiente. Un paciente que acude a emergencias puede esperar horas sin ser evaluado por falta de coordinación entre el área de admisión y el servicio médico. Una madre gestante puede recibir medicación incorrecta porque su historia clínica está incompleta, o un adulto mayor puede ver agravada su condición al no recibir seguimiento adecuado debido a la pérdida de resultados de laboratorio entre servicios.

Cuando la gestión falla, los errores se multiplican silenciosamente, ocultándose detrás de procesos desorganizados que no solo generan frustración y desconfianza, sino que ponen en riesgo la seguridad del paciente y elevan los costos institucionales. según la Organización Mundial de la Salud (OMS) alrededor de 1 de cada 10 pacientes sufre daño en la atención sanitaria y muchas de esas complicaciones pueden prevenirse.

“La calidad en los servicios de salud no depende únicamente de la disponibilidad de recursos materiales o tecnológicos. Uno de los mayores desafíos es lograr que la calidad sea parte de la cultura institucional, y no solo un requisito administrativo. Muchas veces los establecimientos se enfocan en la atención inmediata, dejando de lado la planificación, el seguimiento de indicadores y la evaluación continua”, afirma la Mg. Diana Díaz Morón, docente y coordinadora de la maestría en Gestión de la Calidad y Acreditación en Salud de la universidad Norbert Wiener.

Teniendo en cuenta ello, la especialista da a conocer cuáles son los errores más comunes que afectan la calidad en los servicios de salud y cómo prevenirlos:

• Documentación incompleta de historias clínicas: La falta de registros adecuados dificulta el seguimiento de tratamientos y aumenta el riesgo de decisiones clínicas incorrectas.

• Deficiente comunicación entre turnos y servicios: La descoordinación entre equipos médicos genera duplicación de procedimientos, pérdida de información crítica y retrasos en la atención.

• Demora en la toma de decisiones clínicas: La lentitud en evaluar situaciones urgentes puede derivar en complicaciones evitables y prolongar el sufrimiento del paciente.

• Incumplimiento de protocolos establecidos: Cuando no se siguen las guías clínicas y procedimientos estandarizados, aumenta la variabilidad en la atención y el riesgo de eventos adversos.

• Escasa trazabilidad en procesos administrativos: La desorganización en la gestión de citas, referencias y resultados de laboratorio genera confusión y retrasos innecesarios.

Cómo prevenir estos errores:

• Instaurar protocolos claros y actualizados: Implementar guías de práctica clínica y listas de verificación en procedimientos sensibles, asegurando que todos los profesionales conozcan y apliquen los estándares establecidos.

• Fortalecer la comunicación interdisciplinaria: Crear espacios de coordinación entre servicios, realizar reuniones de traspasos de turno estructuradas y utilizar herramientas de comunicación efectiva que reduzcan los malentendidos.

• Capacitar al personal en seguridad del paciente: Desarrollar programas formativos continuos sobre gestión de riesgos, comunicación efectiva y trabajo en equipo, involucrando tanto al personal clínico como administrativo.

• Monitorear indicadores de calidad periódicamente: Establecer métricas claras que permitan medir el desempeño de los servicios y tomar decisiones basadas en evidencia.

• Aprovechar la tecnología disponible: Incorporar historias clínicas electrónicas, sistemas de trazabilidad de medicamentos y plataformas digitales que reduzcan la posibilidad de error humano y mejoren la transparencia.

• Fortalecer el liderazgo y la supervisión activa: Contar con profesionales especializados en gestión de la calidad que puedan identificar brechas, proponer soluciones y liderar procesos de mejora continua.

“La calidad no debe verse como un lujo, sino como un derecho y una responsabilidad compartida. Las instituciones deben apostar por la gestión eficiente, la transparencia y la capacitación constante. Y la ciudadanía también tiene un rol: participar, informarse y exigir servicios seguros”, afirma la especialista de la maestría en Gestión de la Calidad y Acreditación en Salud de la Universidad Norbert Wiener.

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